I.A.G.
¿Cómo ha vivido la catástrofe de Japón tan alejado de su país?
Nosotros estamos acostumbrados a los movimientos sísmicos, aunque lo normal es que se produzcan terremotos de entre 3 y 4 grados Richter. Nunca hubiéramos esperado una catástrofe de esta magnitud.
Creo que conoce perfectamente las consecuencias de un gran terremoto porque vivió uno...
Sí. Fue en 1995, cuando estaba graduándome en la Universidad de Kobe. La ciudad se destruyó totalmente por la fuerza del seísmo con 7,2 grados Ritcher (provocó más de 5.000 muertos y 26.000 heridos).
El mundo está sorprendido por la capacidad de organización y la tranquilidad de los japoneses.
Así es. Generalmente nos preparamos para hacer frente a las catástrofes naturales porque en Japón tenemos muchos volcanes y se producen terremotos prácticamente a diario. Nuestra mentalidad es la de estar preparado ante lo que pueda pasar, aunque es cierto que un terremoto de casi 9 grados y luego un tsunami nunca lo hubiéramos imaginado.
Lea la entrevista completa en la versión impresa de LA GACETA del 15 de marzo.