CASAMAR
A la carrera comenzaron el sábado el día los más pequeños de la localidad de Cabrillas con motivo del encierro infantil de carretones organizado por el Ayuntamiento por primera vez en las fiestas en honor a San Isidro Labrador.
Acompañados de padres y abuelos, todos disfrutaron de un evento que reunió a más de un centenar de personas en las inmediaciones de la Plaza Mayor a pesar de la constante amenaza de lluvia, que finalmente respetó el peculiar y divertido festejo taurino.
A las 12:30 horas, y con el coso ambientado con una divertida música, sonaba el cohete que abría las puertas de unos improvisados corrales desde donde hacían aparición dos toros negros, uno blanco y un cabestro que hicieron correr a los más pequeños del pueblo.
Ya en la plaza, y después de unas buenas carreras de mozos y astados, estos peculiares cornupetas fueron saliendo de uno en uno para que los más valientes, con capotes y muletas en mano, demostraran sus dotes en el mundo de la tauromaquia. Algunos de ellos demostraron tener no sólo valor, sino también grandes dotes de toreros.