CASAMAR
Los aficionados de la comarca vieron saciada su sed de astados tras el duro invierno con el encierro de campo celebrado este domingo en Gallegos de Argañán. Con la llegada de los toros se marca, como es habitual, el fin de fiestas en el municipio.
A las 12:30, hora establecida para el inicio del encierro, ya se comenzaba a percibir movimiento y cierto nerviosismo por las calles del municipio.
Esta vez, los astados arropados por bueyes y caballos fueron puntuales y no hicieron esperar a las cientos de personas que llenaban el recorrido y la plaza de Gallegos de Argañán.
Entraron en la plaza junto a dos caballistas, tres de los cuatro toros del encierro. Pocos minutos después y tras mandar a los bueyes, entró en la arena el berrendo que faltaba en el lote.
Los pocos mozos que se atrevieron a medir distancias con estos novillos disfrutaron de buenas arrancadas y envestidas de bravura contra las tablas. Dieron buen juego y la gente salió contenta dentro y fuera de barreras.
Para todos los que se habían acercado a Gallegos de Argañán por la mañana, se realizó una pequeña capea con uno de los primeros toros en llegar a chiqueros. Los recortadores demostraron su maestría y en un par de ocasiones pusieron el alma en vilo a los espectadores. Jornada agridulce para los vecinos, un buen día de fiestas, ambiente y toros, pero lamentablemente el último.