CASAMAR
Los buenos charros necesitan poco más que el primer acorde de la gaita, el segundo repique del tamboril, para ponerse a danzar los bailes de esta tierra. Así sucedió este domingo en Bañobárez, escenario de una concurrida concentración de amantes del folklore charro que todos los años suele celebrarse por estas fechas.
Con el tambor y la pandereta por bandolera, los charros fueron llegando poco a poco frente a la plaza del Ayuntamiento de Bañobárez, lugar de acogida para los participantes en la cita. Y, aunque entre ellos los hubiera de todas las edades, fueron las más pequeñas las que tuvieron que romper el hielo. Un grupo de niñas de Bañobárez, todas con el mantón y la saya, se animaron con las charradas al compás de la música que tocaba Arcadio, el popular tamborilero de Barreras.
Amplíe esta información en la versión impresa de LA GACETA de este lunes 6 de junio.