OLIVOS Y ACEITUNOS

Rajoy hace el avestruz

11.07.2013 | 17:28
Mariano Rajoy.

Nunca he tenido un concepto demasiado positivo de Mariano Rajoy por varios motivos que más adelante desgranaré, pero al menos tenía el absoluto convencimiento de que era una persona honrada. Sé que cuando hablamos de política a estos niveles es complicado encontrar a personas íntegras, pero el presidente del Gobierno me transmitía una confianza que ahora se ha venido abajo. La publicación en el diario "El Mundo" de los papeles originales de Luis Bárcenas en los que figuran sobresueldos a Rajoy en su etapa de ministro de Aznar, obligan a que el líder popular dé la cara sin guiones y sin frases hechas.

Comprendo que haya gente que no se crea lo que ponen los papeles de un "chorizo" sin escrúpulos como Bárcenas, pero no cabe duda de que sería muy retorcido e inverosímil haber manipulado algo así. Al mismo tiempo pocos ciudadanos dudamos a estas alturas de que los partidos políticos han recibido a lo largo de la democracia donaciones de empresarios a cambio de contratos. Lo que ocurre es que en la época de las "vacas gordas" se miraba para otro lado y ahora nos echamos las manos a la cabeza. Fuera como fuere, mucha gente ha perdido la confianza en Rajoy y el presidente lo último que puede hacer es clavar la cabeza en la tierra como las avestruces y dejar que pase el tiempo. Porque una cosa es incumplir el programa electoral alegando que es la única manera de salir de la crisis y otra es estar bajo sospecha por haber trincado presuntamente.

Entre las cosas que no soporto de Rajoy y que apuntaba al principio están su cobardía a la hora de enfrentarse a pecho descubierto a un grupo de periodistas o de ciudadanos. Tiene pánico a las ruedas de prensa y, cuando protagoniza alguna, tiene que salir con un maldito papel que lee al pie de la letra porque de lo contrario está perdido. Apenas improvisa, no tiene confianza en sí mismo, le pillan a menudo en fuera de juego, se queda en blanco y usa siempre las mismas expresiones y frases vacías de contenido. Es decir, es un busto parlante cuyos asesores de comunicación han sido incapaces de espabilarle un poquito. No pido que sea un parlanchín populista como el difunto Chávez, pero sí que al menos tenga la sangre para dar la cara.

Ahora no puede escudarse en esa timidez para no salir a la palestra. El mismo día en que se publicaron los papeles cualquier otro líder de un país civilizado habría dado una rueda de prensa de urgencia abierta a preguntas y no a través de un plasma como aquella indecente imagen que protagonizó nuestro presidente tras una Ejecutiva del PP. Al margen de esa rueda de prensa que aún no ha convocado, debería comparecer en el Congreso para someterse a las preguntas de los grupos políticos. Pues Rajoy pasa de ambas cosas. España no puede tener a un presidente tan incapaz de dar la cara y más cuando a su lado tiene a una vicepresidenta que es de las pocas en la cúpula del PP que no está bajo sospecha y que no tiene miedo a periodistas y ciudadanos como es Soraya Sáenz de Santamaría. Antes se le pedía a Rajoy que limpiara a todo ese lodo de los Arenas, Mato, "los de Valencia" y compañía, pero ahora parece que el que se tiene que limpiar es él mismo ya que el relevo lo tiene muy cerca.

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