Ante Cristo, en su muerte gloriosa

23.03.2018 | 04:45
Ángel J. Ferreira

Este domingo comienza la Semana Santa, pero como se va quedando pequeña, ya hoy empiezan las procesiones. A veces parece que las procesiones son la Semana Santa. Pero son lo menos importante, aunque sí lo que más ruido hace. Y es que, palabras mayores, proclamamos la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret, confesado como el Cristo por quienes desde hace siglos creen de verdad en él. Estos siete días son la concentración de su vida y de su evangelio. Un respeto, pues, y no confundir un acercamiento sentimental a su pasión con el hecho dramático que celebramos. Porque la vida de Jesús fue profundamente dramática: acabó con la pena denigrante por excelencia, reservada para los peores, y en la soledad más absoluta, olvidado de los suyos, como un fracasado.
Si tras su derrota, sin paliativos, no hubiera sucedido lo inesperado, Jesús habría entrado en las escombreras de la historia y hoy no lo recordaríamos. Lo insólito fue que quienes lo abandonaron en la soledad de la muerte más vil, tras huir como cobardes, sorprendentemente comenzaron a anunciar que había resucitado, que se habían encontrado con él, y todo cambió. La muerte, a primera vista trágica, de Cristo, se transformó en muerte gloriosa, en signo de salvación. Pero cuando ocurrió todo, en el Calvario, sólo había desolación y angustia, impotencia y fracaso, un Nazareno desnudo colgado de un madero como una piltrafa: su gloria advino tras su ejecución por el poder.
Por eso, estos días deberían convocar nuestro silencio sobrecogido y, ante todo, nuestra admiración por algo desconcertante: el Dios encarnado en Jesús dio su vida por amor a todos nosotros.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA en Orbyt y Kiosko y más

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155
Aviso legal  |  Política de cookies