Águedas y carnaval

05.02.2018 | 04:45
Águedas y carnaval

Llegan nuestras águedas. Lo hacen sobre la estela de la feminista –no femenina—gala de los Goya y la reivindicación en Salamanca de la mujer y la Ciencia con una exposición en la Biblioteca Torrente Ballester. La alfombra roja de la noche de nuestro cine fue de ellas, pero el escenario fue de ellos, sobre todo de la película sobre el gigantón vasco, aunque La Librería se llevó los Goya principales. Era mi favorita desde que la vi, con su atmósfera gris del norte cercano al Ártico y esa idea sobre lo perturbadora que puede ser una librería, un libro o la lectura en según qué comunidad y dirigentes de esta. En la calle Brocense de Salamanca, la librería "La Latina" ha expuesto en su escaparate un homenaje a la mujer científica, y quizá más adelante lo haga sobre la mujer escritora; al fin y al cabo, nuestra Beatriz Galindo, La Latina, fue mujer de letras. De letras tomar, dicen algunos. Puede que dentro de poco no tengamos que preocuparnos de nuestras científicas ni tampoco de los científicos: estarán todos fuera. Por ejemplo, en Canadá, donde su gobierno acaba de conceder mil visados para jóvenes españoles que quieran trabajar allí, así que se esperan colas en el aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas. Mientras, aquí seguimos mirando a Waterloo, a la casa de Puigdemont, que lo absorbe todo; una localidad unida al fin de Napoleón, el epílogo napoleónico que comenzó en Arapiles, al lado de la capital salmantina.
Se ha contado mil veces que las águedas eran aquellas mujeres que tomaban el poder un día. Era un poder limitado y festero, un punto gamberro cuando corría el aguardiente y las ganas de pasarle factura a los hombres del pueblo. Hoy, se les entrega el bastón de mando del Ayuntamiento, pero no pueden decidir nada, aunque felizmente ya suele haber más mujeres en los concejos que sí alcanzan a ello. Salvo excepciones, aquellas águedas no pretendían la liberación de la mujer sino liberarse del hombre unas horas, pero quizás ahí comenzó la semilla del "Yes, woman can" (Sí, mujer puedes) de nuestra asociación AMPLI o el español Caja de Pandora, versión nacional del Me too. Las águedas son hoy un asunto de mujeres que mantienen esta tradición, con su procesión de Santa Águeda, la recepción de la vara municipal, el convite y los cánticos religiosos y profanos, pícaros en muchos casos. El feminismo va por otros derroteros; habla de igualdad plena y no por unas horas. Y en ello estamos, y en ello estaban en la gala de los Goya.

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