Inexplicable

09.01.2018 | 04:45
Inexplicable

Estaba anunciado. Tanto el Ministerio de Fomento como la Junta de Castilla y León, a través de la Consejería del ramo, enviaron el viernes notas de prensa sobre las alertas por nevadas y los medios previstos para hacer frente a las "negras" previsiones meteorológicas de Aemet.
Estábamos en alerta, no fue algo que no estuviera previsto, como ha ocurrido otras veces. Y tampoco se puede decir que tanto el Gobierno, como la concesionaria de la AP-6, desconocieran que el sábado y el domingo eran días de mucho tráfico porque coincidía con la operación retorno de las vacaciones de Navidad, no con un fin de semana normal en el que la gente puede aplazar el viaje y quedarse en casa. Había que volver a la vida cotidiana sí o sí.
En España estamos poco acostumbrados a nevadas tan copiosas, pero también es verdad que el desconcierto que se vivió el pasado fin de semana no es la primera vez que lo sufrimos. Es comprensible que las administraciones ante condiciones climatológicas tan adversas no puedan mantener toda la red de carreteras: las del Estado, autonómicas, provinciales o comarcales, pero que el caos se produzca en una autopista de peaje y después de los avisos, es inexplicable.
En enero de 2009, con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno y con la inefable Magdalena Álvarez como ministra de Fomento, España se vio afectada por otra exhibición de improvisación, falta de previsión y, cómo no, rifirrafe político. Las culpas fueron de unos a otros, para acabar por difuminarse todas y los sufridos ciudadanos aguantarse con las horas de retenciones en autopistas y autovías, cancelación de vuelos en Barajas y la ministra en Siberia para aprender a gestionar las situaciones climatológicas extremas.
No se recuerda que el Gobierno haya concluido un expediente contra una de las concesionarias de las autopistas, —como el que ha abierto el ministro Íñigo de la Serna a Iberpistas—, con algún tipo de sanción por su responsabilidad en la desastrosa gestión. Y políticamente tampoco ha habido asunción de responsabilidades. Con ningún Gobierno ha ocurrido. Por eso imagino que el actual ministro de Fomento acabará diluyendo la responsabilidad entre distintos organismos y empresas concesionarias y pidiendo perdón, eso sí porque es muy educado.
Es verdad que ayer ya el Secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Julio Gómez-Pomar, apuntó un cambio y reconoció que la gestión del temporal de nieve en la AP-6 no se había realizado "correctamente". Pero a renglón seguido aseguró que todos tenían una parte de responsabilidad.
Ya sé que el debate da para mucho, que hay incluso quien culpa a conductores inconscientes del desastre por viajar desprovistos de cadenas, gasolina, teléfonos y comida y bebida para hacer frente a las más de 10 horas de retenciones. De hecho, el primero que hizo suya esa teoría fue el director general de Tráfico, Gregorio Serrano, que el domingo apuntó desde Sevilla hacia los conductores para justificar el colapso, incidiendo en que la información estaba en los paneles de carreteras desde el viernes y que algunos viajeros no tomaron las precauciones apropiadas.

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