Un día aciago

14.12.2017 | 04:45
Un día aciago

Durante sus doce legislaturas de vida (buena vida), en el Senado se han sucedido muchas jornadas de bostezo, un montón de sesiones intrascendentes, y muy poquitas con algún interés, entre las que descuella al menos una para la gloria, que fue aquella tarde en que los senadores aprobaron la aplicación del artículo 155 en Cataluña. Ese día entendimos por fin para qué sirve esta Cámara de segunda lectura, que algunos quieren convertir en parlamento para el debate entre las regiones, y no sabemos qué será peor.
También ha habido en el Senado días aciagos, plenos para la vergüenza como el celebrado ayer, cuando sus señorías aprobaron por mayoría aplastante el reciente atraco vasco a mano desarmada, más conocido como el cupo. Una fechoría de enorme calado en la que coincidieron todos los partidos: los separatistas, porque faltaría más, el PP porque le va en ello la aprobación de los presupuestos de 2018, el PSOE por despiste y por el qué dirán, y el resto por la ley de ´donde va Vicente´. Solo se quedaron fuera, en un gesto honroso, un puñado de senadores de Ciudadanos y de Compromís.
Para un representante de Salamanca, o de cualquier otra provincia de Castilla y León, en la Cámara Alta, tener que votar a favor de semejante saqueo a los bolsillos de sus representados tiene que representar un verdadero cargo de conciencia, en caso de quedar algún rastro de ella en su corazón.
El cuponazo vasco supone que en los próximos cinco años dejarán de entregar al Estado cerca de dos mil millones de euros, que tendremos que poner de nuestro bolsillo el resto de los españoles. Era hasta ayer un verdadero escándalo el trato de privilegio del que disfruta la Hacienda vasca, y ahora ya es un insulto para ciudadanos que, como los de Castilla y León, tiene que sufrir servicios esenciales dotados con la mitad de dinero que los de Euskadi.
Así que no les arriendo la ganancia a Gonzalo Robles, Javier Iglesias y Esther del Brío por el lado del PP, ni a Rosa López por parte del PSOE, que con toda seguridad pasaron el mal trago de la votación apelando a aquello de la disciplina, el recurso preferido de los ´no tan valientes´.
Tampoco fue el de ayer un día grande para los responsables de la Facultad de Geografía e Historia. Se veía venir desde hace tiempo. No había que ser un adivino profesional para prever que cualquiera de sus selectos conferenciantes acabaría matando a palos y patadas en la cabeza a cualquiera que no piense como ellos, y al final ha sido ese ´pieza´, ese modélico intelectual del anarquismo de ultraizquierda llamado Rodrigo Lanza, el que ha puesto en evidencia la capacidad de dar voz a lo más execrable de la sociedad española por parte de ese reducto exquisitamente progre de la Universidad de Salamanca. Ahora que tenemos en el horno un rector más ´centrado´ como es Ricardo Rivero, quizás haya llegado el momento de que la ocho veces centenaria institución académica acabe distinguiendo entre quienes pueden aleccionar y quienes solo pueden asesinar.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA en Orbyt y Kiosko y más

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155
Aviso legal  |  Política de cookies