Ajedrez

02.12.2017 | 04:45
José Antonio Bonilla

La gente más variopinta se reunía a jugar al ajedrez por las tardes en el Ateneo de la Gran Vía. El alcalde de Monterrubio, el cura de La Vellés, un boticario, un catedrático de Historia. Entre otros un médico rural, que siempre que venía a Salamanca se echaba unas partiditas para reponerse de la abstinencia y lamentaba que entre sus pacientes del pueblo los únicos juegos que los atraían eran la brisca y tute. Todos los intentos que hizo para conseguir a que jugaran con él fracasaron. Era un hombre muy repulido en el vestir, exigente con las condiciones higiénicas, en el mundo rural donde ejerció la medicina no había excusados, y las necesidades se hacían en el corral o la intemperie. En nuestra ciudad unos de los primeros cuartos de baño que se instalaron –según contaba Enrique de Sena- fue por un nuevo rico que los vio en París. Al regreso se montó un cuarto de baño para presumir con las amistades, más que para usarlo. Cuando las visitas se despedían del "parvenu", le decían; "Qué Dios le dé salud para no tener que usarlo". Alguno de estos contó que cuando visitó el prodigioso invento tenía los garbanzos ablandando, se supone que en el bidé.
El doctor Alonso, jubilado, era asiduo ajedrecista del Ateneo. Siempre entraba con una silla de asiento plano, de madera, que cogía en una sala contigua, pues las prefería a las sillas del bar con el asiento mullido. Le venían mejor para que las hemorroides no se soliviantaran durante la partida.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA en Orbyt y Kiosko y más

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155 Fax admon. y publicidad: 923 258404
Aviso legal  |  Política de cookies