Tiempo al tiempo

08.11.2017 | 04:45
Juan Antonio García Iglesias

La Justicia echó a andar con su lentitud habitual, como una pesada máquina mal engrasada que le cuesta avanzar, se resiente y chirría por todas partes. En España se toman con mucha calma no pocas cosas y se eternizan mientras el tiempo pasa enfriándolo todo a su paso. Las cosas en frío se afrontan con mucho menos énfasis que en caliente y si para algunos asuntos puede ser recomendable para otros no. Cierto es que todo necesita su tiempo pero nunca más del necesario.
La Justicia lleva su tiempo, pero un tiempo muy medido, el que marca sus plazos, por lo que la Justicia pasada de tiempo deja de ser Justicia, se pudre y su esencia se descompone hasta desaparecer. La Justicia no es distinta a lo demás y si lo demás se gasta con el tiempo, la Justicia también, y eso es lo que los españoles temen con muchísima razón cuando un proceso se inicia, que se prolongue demasiado y todo acabe en muy poco o en nada, porque el tiempo se ha ido encargando de desvirtuar la causa inicial repercutiendo en el resultado final. Y en eso estamos, a la espera de ver cómo y cuándo termina lo que ha empezado.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA en Orbyt y Kiosko y más

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155
Aviso legal  |  Política de cookies