Marcar territorio

10.09.2017 | 04:45
Román Álvarez

A los dirigentes catalanes el hecho de pensar ni les consuela ni les hace felices. El pensar se arrastra lánguidamente entre ellos como si de una perversión se tratara. Cuanto más irracionales, mejor. O, por citar por segunda vez a aquel maestro rural: quien no sabe ni aprender quiere, burro nace, burro vive y burro muere.
Tras el vergonzante, esperpéntico y atrabiliario parlamento de los días pasados, cada vez queda más clara su enceguecida, rocosa y porfiada intransigencia. Nada parece atemperar-- más bien al contrario-- la testaruda y avasalladora deriva secesionista. Se ha llegado por fin al choque. A ver qué compañía de seguros paga los desperfectos.
El nacionalismo siempre ha sido un fenómeno virulento, excluyente, antidemocrático, prepotente y no pocas veces criminal, como la Historia ha demostrado. Los nacionalistas identifican el terruño ensalzando hasta el paroxismo las chiquipatrias, las naciones, las subnaciones y las micronaciones en base a una historia convenientemente manipulada y, en consecuencia, tienden a marcar con nitidez los linderos, mojones, setos y todo tipo de sebes identitarias. Por si esto fuera poco, últimamente otro líder político pretende adoctrinarnos acerca de una retahíla de naciones que nos van a tocar en la pedrea de nuestra propia nación. Lo que faltaba.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA en Orbyt y Kiosko y más

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155 Fax admon. y publicidad: 923 258404
Aviso legal  |  Política de cookies