¡Qué obsesión, por Dios!

05.09.2017 | 04:45
M. Vicente

Lo de Albert Rivera con Rajoy es una obcecación preocupante, tanto para él como para su partido porque casi roza lo enfermizo. Quiere jubilar al presidente a toda costa y sin tener en cuenta la opinión soberana de los votantes en las urnas, que en definitiva son los que en una democracia quitan y ponen a un presidente.
Rivera ha tenido la osadía de marcarle la puerta de salida a Rajoy con la que está cayendo y sin ninguna alternativa creíble que ofrecer al resto de los españoles que sea capaz de plantar cara al desafío independentista. Jamás nadie desde fuera se había atrevido a poner y quitar líderes de partidos, pero está claro que Rajoy es un obstáculo para la carrera del joven presidente de Ciudadanos y le estorba y mucho. Lo de la regeneración es una excusa, porque algunos en su partido llevan en política desde que le salieron los primeros dientes, y ahí están calentando sillones de partido en partido, para acabar en la formación naranja donde cabe todo el desecho de tientas.
Ayer, como ya había anunciado, Ciudadanos registró en el Congreso su aireada Proposición de Ley para limitar los mandatos del presidente del Gobierno Mariano Rajoy a ocho años, aunque la benevolencia del partido de Rivera le permitirá disfrutar de cuatro años sabáticos y después, si el tiempo no lo impide y tienen a bien los votantes, podría volver a La Moncloa. ¡Si esto no es una obsesión enfermiza, que venga Dios y lo vea!

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