Las víctimas no les importan

28.08.2017 | 00:33
Las víctimas no les importan

Pocas cosas hay tan mezquinas y miserables como usar una manifestación en contra del terrorismo para hacer política. Lo vimos con los del soniquete del "no a la guerra" tras el 11-M, ocurrió con algunas protestas en contra de la ETA y el sábado volvió a pasar en Barcelona. Es algo intrínseco a nuestro país. Algunos no tienen límites, ni líneas rojas. Somos ejemplares en muchas cosas, pero indecentes en otras y ésta es una de ellas. Cierto es que los salvajes que abuchearon al Rey y le acusaron de comprar armas a Arabia Saudí son una minoría, pero incluso esa minoría sería inconcebible en cualquier otro lugar de Europa. Solo hay que ver las manifestaciones que tuvieron lugar en París, Bruselas o Londres después de los atentados yihadistas en estas capitales. Unión con mayúsculas, sin fisuras y sin banderas. Pero no. Aquí es imposible y mucho más cuando los ruines independentistas están de por medio. No tienen normas ni reglas. Selváticos de tomo y lomo.
No por esperado, lo ocurrido el sábado genera menos indignación. En una semana en la que el secesionismo cavernícola había sacado pecho por la labor de los Mosos de Esquadra, la manifestación en Barcelona ayudó a quitarles la careta. Así son ellos, no le demos más vueltas. Su odio exacerbado a todo lo que venga de España les hace mancillar la memoria de las víctimas. A lo mejor, como la mayoría eran turistas, esos que la CUP quiere echar de Cataluña, les importan menos. Para ellos son muertos de segunda.
Después de ver gestos que te reconcilian con la raza humana como el abrazo del imán de Rubí y el padre del niño de 3 años muerto en Las Ramblas, la escenita del sábado te devuelve a la cruda realidad. No comprendo cómo se puede albergar tanto odio para convertir una marcha solidaria con las víctimas en una especie de bochornosa Diada. Es inexplicable que una panda de descerebrados, en su mayoría jóvenes, se cebe con un Rey que no ha tenido ni el menor gesto de desprecio con Cataluña y que siempre ha tendido la mano a esta Comunidad. Precisamente algunos le acusamos de todo lo contrario, de falta de contundencia con el órdago secesionista.
Pero claro, los autores de los abucheos y los portadores de las ´pesteladas´ son los mismos miserables que recibieron al criminal de Otegi en Cataluña, marcharon en procesión a Venezuela para apoyar a Maduro y defienden las okupaciones de viviendas, la violencia contra la Policía y la desobediencia a las instituciones. El problema es que estos personajes están patrocinados por el otrora partido de la burguesía pija catalana. Puigdemont se encargó la pasada semana de romper la unidad de los partidos y dar alas a que la manifestación se convirtiera en la encerrona que al final fue. No sólo la corrupta Convergencia engorda al monstruo de la CUP. La actitud de Pablo Iglesias fue sencillamente deleznable. Nada nuevo bajo el sol. Es la verdadera cara de alguien que no tiene los arrojos de firmar el Pacto Antiyihadista por motivos únicamente políticos.

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