Mérito y capacidad

18.06.2017 | 04:45
Joaquín Leguina

El escándalo de la corrupción ha puesto sordina sobre otro problema tan grave o más que ése: los sistemas de selección de personal que aplican los partidos. Éstos, los partidos, carecen de una ley que desarrolle y precise los mandatos constitucionales. La Constitución (Artículo 6) obliga a los partidos a que sus métodos internos de selección sean democráticos. Por otra parte, la selección debería hacerse según "mérito y capacidad" (Artículo 103). Pero ninguno de los dos mandatos se cumplen. Ni en los "viejos" ni en los "nuevos" partidos.
Los aparatos de los partidos reniegan, por ejemplo, de la palabra curriculum, pese a que un curriculum bien contrastado hubiera evitado más de un escándalo. De esa forma, se ha instalado en los aparatos la perversión de que "todo el mundo vale para todo" y así, en las listas electorales se pone antes al fiel que al valioso.
Otra palabra rechazada por el mando partidario es "responsabilidad". El mando nunca se equivoca y, por lo tanto, responde ante Dios (los creyentes) o ante la Historia (los laicos)€ y así nos va. Y es que vivimos en pleno "cirulismo". Lo explicaré.

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