Y ahora qué

24.05.2017 | 04:45
Juan Antonio García Iglesias

Han vuelto los estibadores a ser actualidad, en realidad nunca dejaron de serlo, se mantuvieron callados a la espera del momento en que el Congreso aprobara el Decreto Ley de la reforma de la estiba para volver a la carga. Ese momento llegó y han vuelto con esa violencia suya que suple a la falta de argumentos para defender lo indefendible al grito de "los puertos arderán". Pero€ ¿sólo los puertos?, porque lo que más bien arde, o eso parece, es Troya entera.
Además, para que ardan los puertos habrá que prenderles fuego con todo lo que hay dentro, estibadores incluidos, que sería tanto como quemarse a lo bonzo, o sea, una estrategia de autodestrucción. Con que adelante con la amenaza, porque tal vez sería la solución del problema. Pero no, los puertos no arderán por la cuenta que les trae. Otra cosa es el gravísimo daño que a la economía nacional pueden producirle con solo ir a la huelga anunciada, cuyos efectos se vienen notando desde que la anunciaron aunque todavía no hayan alcanzado al nivel básico, es decir, al honrado contribuyente, al ciudadano de la calle, al que tiene que echar cuentas y más cuentas para llegar malamente a fin de mes, que es en definitiva la última víctima de las consecuencias de una huelga infame, puro chantaje, con la que unos privilegiados se agarran a sus privilegios a costa de quien sea, les da igual.

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