Compro sus consejos

17.03.2017 | 04:45
Santiago Juanes

Todo comenzó con una presión en el pecho y un centro de salud (Sancti Spíritus) alborotado por ella. Luego llegó el 112 y el traslado al Hospital acompañado de la sirena de la ambulancia (más sonora fuera que dentro). Entré en Urgencias sin aguardar en su sala de espera y comenzaron las primeras pruebas, que siguieron en la UVI de Cardiología, donde Aitor Uribarri puso el corazón en su sitio con un "chispazo" en condiciones (cardioversión). Más tarde Agustín Martín, el hombre tranquilo, cardiólogo de planta y nieto del inolvidable Pedro Casado, comenzó a dirigir mis pruebas y así fui sabiendo del talento de Javier Martín Moreiras, el héroe de la "San Sil", que al son de The Animals ("La casa del sol naciente") llegó hasta las arterias coronarias y más allá; del ojo ecógrafo del maestro Antonio Arribas, todo un clásico de nuestra cardiología, que ve lo que nadie; y del tipo que, este sí, te pone el corazón a cien, Maximiliano Diego, con decenas de miles de pruebas de esfuerzo en su memoria y miles de esfuerzos por nuestra sanidad pública. Cuando Agustín Martín y Oterino Manzanas, el "big data" de la planta, me dieron el alta mi corazón y alrededores no tenían secretos, pero sí cuerda, como los relojes. Ha sido toda una experiencia, mucho más agradable de lo esperado gracias a todo el personal. Y aquí estoy, seguro de que tenemos un servicio de Cardiología envidiable, dirigido por Pedro Luis Sánchez, que lo ha puesto en el mapa nacional e internacional, continuando la labor de Cándido Martín Luego, maestro de algunos de los citados. Este es el motivo de mi ausencia de estos días.

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