Intelectuales

12.03.2017 | 04:45
JoaquínLeguina

La palabra "intelectual" es un término que comenzó a usarse en Francia a raíz de la intervención de Émile Zola en el asunto Dreyfus. El "Yo acuso", que Zola publicó en defensa del militar judío, tan injustamente condenado, marcó un hito, aunque su actitud tuviera notables precedentes, como, por ejemplo, Víctor Hugo. Mucho más tarde comenzó a hablarse de "intelectual comprometido" y después de la guerra (1939-1945) la palabra "compromiso" tomó a menudo la vereda del dogmatismo sectario.
En efecto, durante demasiado tiempo, muchos intelectuales se vieron sometidos al compromiso de consigna. No fueron los comunistas quienes inventaron el procedimiento, pero sí fueron ellos quienes lo manejaron con especial maestría.
Hay un ejemplo que resulta especialmente llamativo. Me refiero a Jean Paul Sartre. Sartre fue siempre partidario del "compromiso". Pero ¿de qué "compromiso"? A menudo, el "compromiso" con el estalinismo. ¿Cómo pudieron –cabe preguntarse- Sartre, y tantos otros intelectuales de la época, cerrar los ojos ante los crímenes del estalinismo? ¿Fueron conscientes del daño irreparable que ellos mismos producían en millones de víctimas? ¿Acaso ignoraban lo que estaba pasando?

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