Saber volver

30.01.2017 | 04:45
Saber volver

No resulta fácil escribir cerca del televisor mientras Rafael Nadal y Roger Federer se cosen a palos sobre una pista de tenis. El espectáculo deportivo que son capaces de ofrecer estos dos gigantes es difícilmente superable desde hace años. Pero es que, además, la suma de ambas trayectorias deportivas son un ejemplo impecable de talento, constancia y, este año, esfuerzo de superación. Ambos han sido capaces de volver y recuperar su más alto rendimiento después de un periodo de lesiones que, en el caso del español, sembró dudas muy preocupantes sobre su futuro. Pocos apostaban por la posibilidad de que el mallorquín fuera capaz de volver a un gran nivel. Y ya lo vieron ayer. A lo más alto.
Volver a la cima siempre es un reto para quien ha saboreado las mieles del éxito o del poder. A cualquiera nos gusta revivir los felices viejos tiempos, en la creencia de que la vida puede rebobinarse apretando un botón y que es posible retornar y ser otra vez lo que fuimos. Y lo que es más complicado, que los demás, y el mundo que nos rodea, esté de acuerdo con nuestro anhelo. No parece muy viable. Por algo el refranero, que es muy sabio, alumbró aquello de "nunca segundas partes fueron buenas". Joaquín Sabina cantaba en "Peces de ciudad" que "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver". Se inspiraba en el "Pedro Páramo" de Juan Rulfo, y después Félix Grande lo advirtió en su poema de 1966 "Donde fuiste feliz alguna vez". Vamos, que cuando los sabios del sentimiento coinciden, es toda una advertencia para tener en cuenta. Pedro Sánchez confesó una vez ser más de Shakespeare y Lope, y también de Hermann Hesse y Azaña. El año pasado le pillaron los paparazzi leyendo a Murakami en una playa del cabo de Gata. Así que no hay constancia de que el político socialista sea consciente del riesgo que corre de llevarse un chasco morrocotudo al intentar liderar el PSOE de nuevo, después lo que ha llovido desde el otoño. Nos consta que es un tipo más idealista que pragmático y que ahora, tras anunciar el sábado en Dos Hermanas su candidatura a la Secretaria General, lo imagino deslumbrado y esperanzado ante la luz al final del túnel. Si Sánchez conociera la vía de La Fregeneda, tendría también en cuenta que en los oscuros túneles con suelo pedregoso es recomendable caminar con tiento para no tropezar o torcerse el tobillo.
Así pues, y al igual de Nadal y Federer pero salvando las distancias, es posible que tipos como Pedro Sánchez sean dignos de aplauso por su constancia en el empeño. Pero obviamente esa perseverancia puede emplearse tanto en alcanzar fines loables como también deleznables. Los hermanos Dalton o Jack el Destripador eran muy perseverantes en el siglo XIX robando bancos en Estados Unidos o asesinando mujeres en Londres.


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