Ante la primera hoja

02.01.2017 | 04:45
Ante la primera hoja

El caso es que uno recibe el año nuevo como un gran paquete de regalo con un enorme lazo y la ilusión de que su contenido satisfaga nuestros deseos. "Este tiene que ser mi año de una vez, que ya va siendo hora y me lo voy mereciendo". Pues justamente ése va a ser el primer problema, amigos. Como si la vida nos fuera llegando y nosotros recibiésemos los acontecimientos de brazos cruzados, sin tener nada que ver. Ayer debió de amanecer como todos los días, aunque ni yo ni la mayoría de ustedes estuviera despierto para contemplar el espectáculo, y al encontrar en el salón el paquete del nuevo año ya vimos que manchaba dolorosamente el parqué. Y no podíamos culpar al repartidor por romperlo durante el transporte. El 2017 empieza con treinta y nueve vidas arrancadas en Estambul en otra terrible masacre, en la que la fiesta se tornó tragedia taladrada con un traqueteo de muerte. Cuentan que el desgraciado asesino que sembró la muerte con su arma automática permanece huido. Apareció en plena fiesta de Nochevieja vestido de Papa Noel.
Existen pocos momentos en el año más adecuados para hacer balance que el tránsito de la Nochevieja al Año Nuevo. Se trata de una más de nuestras convenciones sociales, porque lo mismo podríamos evaluar nuestra vida cada mes, cada semana o cada día: la filosofía del "partido a partido", que diría el Cholo Simeone. Rara vez un año que se va deja saldo positivo en nuestra subjetiva balanza. Lo normal es que al acordarnos de los atentados, de los accidentes, de todos los que nos dejaron, tanto las personalidades como nuestros seres queridos, terminemos condenando al año que se va. La realidad, aunque el 1 de enero sea el momento menos propicio para hacer este subrayado, en 2017 habrá atentados, habrá accidentes y nos dejaran seres queridos y personajes ilustres. La vida luce claros y oscuros, y las cosas que siempre pasaron seguirán pasando. Un antiguo jefe mío acostumbraba a despotricar contra las cosas que sucedían a deshoras: por ejemplo, la noticia que surgía cinco minutos antes de coger la chaqueta. Con toda la experiencia que atesoraba, el hombre no había terminado de pillar el truco; no se trata de cruzar los dedos para que todo suceda de acuerdo a nuestros deseos, sino de estar listo para encarar lo que pase y que probablemente no va depender de nosotros. Vamos, lo que viene siendo "A Dios rogando y con el mazo dando" de toda la vida.
Este año nuevo nos ha traído afortunadamente dos días para superar la resaca de Nochevieja, un detalle que muchos agradecerán. La resaca de la cena familiar, de las ocurrencias de los cuñados, de las pepitas de las uvas que siguen apareciendo entre los dientes al día siguiente, de la ausencia de Ramón García en las campanadas, de las memeces de los cansinos sobre el vestido de la Pedroche y, cómo no, de esas copas de más que claramente no fueron una buena idea. Los afortunados que han empezado el año con dos días de fiesta tendrán tiempo de considerar si esta vez van a cumplir sus propósitos o volverán a sucumbir ante el deporte de la procrastinación.


Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155 Fax admon. y publicidad: 923 258404
Aviso legal  |  Política de cookies