Otro 2016, no. Por favor

02.01.2017 | 04:45
Otro 2016, no. Por favor

Le achaco a los excesos de la Nochevieja no haber entendido el concierto de año nuevo desde Viena, dirigido por ese niño prodigio que es Gustavo Dudamel, a mi gusto un punto oscuro para lo que se espera de las primeras horas del año. Ni el rostro de nuestra María Valverde ni los ojos de la habitual en este concierto vienés Julie Andrews, aportaban luz. Este año no me hicieron falta las gafas de sol para ver el concierto si sufrir daños retinales. Tampoco me hizo gracia lo de José Mota, que brilló en la técnica de la imitación, pero falló en el guión. Ni tampoco me deslumbró el vestido de Cristina Pedroche, cuya visita comienza a ser un clásico de la Nochevieja camino de las campanadas de la Primera: ¿iba de chica de rodeo, nadadora del equipo de Sincronizada o de trapecista del Price? Total, que aquí me tiene despotricando del año que se fue y poniéndole pegas al nuevo, del que no me fío un pelo. Porque 2016 fue un asco y 2017 viene cargado de dudas, como lo hizo aquel 2002 hace quince años, aunque después ya vio lo que pasó. Hasta estrenamos moneda aquel uno de enero, que extraje de unos cajeros de la Plaza Mayor. Euros. Aquella moneda que convirtió de golpe los cafés de cien pesetas en otros (los mismos) de 166 pesetas. Cambiamos de moneda, pero no de chip, comenzamos a creernos ricos y luego nos dimos el tortazo.
Horas antes de las campanadas ya se hablaba portugués en Salamanca como hacía mucho tiempo que no oía. Cerca, incluso, del homenaje a Unamuno en los ochenta años de su muerte, que reunió de nuevo a la crema salmantina como si fuese una recepción oficial de celebrities. Desde el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, y concejales, como Cristina Climowitz, a diputados provinciales, como Carlos García Sierra, o nacionales, como María Jesús Moro, a la que le pedí, como amigo, que hicieran lo posible porque 2017 sea mejor que 2016. Se lo reclamé igualmente a los rectores, Miriam Cortés y Daniel Hernández, y deseé suerte a Mariano Esteban en este año que le espera con preparativos para el Octavo Centenario y elecciones rectorales. Reclamo lo mejor para todo, también para mi admirada Ana Chaguaceda y mi querido José Antonio Sayagués, para Víctor García de la Concha, que nunca falta, como Juan José Aliste, Paco Blanco Prieto, Román Álvarez, José Castro (hombre de letras), Emilio Melero (de números), y Alejandro Fernández, José Luis Serrano, Gabriel Risco€Allí, delante de Unamuno, cerca de su nieto, Pablo de Unamuno, o del maestro Mario Vercher, reclamé a las muertes de la Casa de Bordadores y a los Fonseca de las Úrsulas, que intercedan para que este 2017 no venga con las mismas calamidades que el recién terminado año, aunque visto el panorama musical del concierto vienés me echo a temblar. Es más, espere usted a que lleguen los Reyes Magos y donde pedimos tal cosa no aparezca eso, sino carbón o nada.


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