Puesta en escena

26.12.2016 | 04:45
Puesta en escena

El Rey quiso enseñarnos el despacho donde trabaja y en el que resuenan aun los noes y los síes de los líderes políticos en este año que termina y que vivimos sin Gobierno. No es fácil gobernar a un pueblo con tantos quesos, dijo Charles de Gaulle de Francia; el nuestro es, también, un país con muchos quesos, parte de los cuales desfilan estos días por las mesas navideñas. Quesos de untar, quesos para gratinar, quesos para combinar con los embutidos y los fiambres... Felipe VI, quizá, tenía en la mesa de Nochebuena queso. El caso es que los exégetas encuentran tanto interés en el texto del discurso navideño como en el marco donde se pronuncia: todo forma parte de la comunicación y hay expertos dircoms dedicados a ello. Las fotos con las niñas, la de los padres, la de la Reina...todo está ahí por algo y para algo, exactamente aquello que no aparece, para evitar incomodidades y que el mensaje principal no se desvíe. Igual que los sustantivos, los adjetivos, los adverbios, las conjunciones copulativas... o como se llamen ahora, que forman los mensajes. Empleo de calidad, futuro para nuestros jóvenes, tolerancia, esfuerzo en ciencia e innovación, mejor educación...supongo que son ideas que de alguna manera se pactan con el Gobierno y que todo el mundo espera que se expresen. Si no estuvieran ahí nos parecería raro.
De la puesta en escena quizá pueda dar su opinión Helena Pimenta, que ha sido distinguida con la Medalla de Oro de las Bellas Artes y quizás se perfile para pregonera, ahora que ya miramos al verano adelantando, por ejemplo, que Melendi estará con nosotros en Guijuelo dejando por unas horas su estancia en talents shows. Supongo que no debe ser fácil discutir a Pimenta en casa cómo debe decorarse la mesa, como discutirle a Víctor Reyes la música que debe sonar de fondo durante la cena o comida navideña. Una buena puesta en escena hace creíble un mensaje navideño lo mismo que un belén viviente, como los que se reproducen estos días por la provincia, junto a tradiciones como las calendas o los caracolillos, que tenían la misión principal de anunciar el nacimiento del Mesías a los pastores que andaban por el monte o los prados. Campanas y campanillos ejercen de ángeles ignorando la existencia de los guasaps.


Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155 Fax admon. y publicidad: 923 258404
Aviso legal  |  Política de cookies