¿Por el sol por el reloj?

15.12.2016 | 04:45
¿Por el sol por el reloj?

Parece que con esto del Gobierno en minoría a Mariano Rajoy le ha dado por ponerse en marcha, después de tantos años viendo pasar el tiempo, como la Puerta de Alcalá. En este último ´miniataque´ de actividad se le ha ocurrido al presidente cumplir, o intentar cumplir, que ya es mucho, algunas de sus promesas electorales. La última ha sido la del cambio de horario laboral, cuyo anuncio ha corrido a cargo de la ministra de Trabajo, Fátima Báñez. Lo había adelantado Rajoy en abril pasado, en plena precampaña, y ahora su equipo retoma el proyecto para que los españoles entren a trabajar una hora antes y se vayan a las seis de la tarde a casa, a hacer los deberes con los niños y a cenar a buena hora para poder dormir un poco más. Familia, trabajo y salud, como en los viejos tiempos.
En España se supone que el horario más común es el de 9 a 14 y de 16 a 19 horas, pero también abunda el horario de mañana de 8 a 15, sobre todo en la Administración, en recuerdo de los tiempos gloriosos en los que muchos asalariados necesitaban la tarde libre para completar el sueldo con horas extras y pluriempleos. Así, los españoles somos los europeos que sufren más lapso entre la hora de entrar y la de salir del trabajo, los que más tarde nos acostamos, los que más tiempos empleamos para comer a mediodía, y los que más fiesta le damos al cuerpo de madrugada.
¿Acabará Rajoy con tan ancestrales tradiciones?
Puede, pero no creo que el Gobierno tenga intención de aprobar la ´ley de las seis´, ni tampoco que vaya a colocar a España en el huso horario que le corresponde (una hora menos, como en Canarias). Es mucho lío. De momento ha conseguido que nos olvidemos de la subida de impuestos decretada por Montoro y de paso ha provocado un intenso debate, de gran altura intelectual, entre los partidarios de la fiesta por un lado y los forofos de la conciliación por otro.
De aprobarse, lo del huso horario iría por delante, porque parece que hay más consenso. De hecho, aplicando la Ley de Memoria Histórica habría que desmontar aquella orden de Franco de 1940 que nos metió de golpe en la hora de Alemania e Italia, para que Hitler y Mussolini no le llamaran por el teléfono azul a horas intempestivas. Cogimos el paso de la oca y no lo hemos cambiado en 76 años. Ahora se trata de volver con nuestro meridiano, el de Greenwich, para acomodar nuestras vidas al paso del sol, la estrella que marca nuestros biorritmos y a la que nunca debimos dar la espalda.
Tiene su lógica, incluso la salud laboral así lo aconseja, pero no será fácil, porque todo cambio provoca resistencia, y España está llena de Rajoys, ciudadanos reacios a cualquier cambio, partidarios del no hacer mudanza en tiempos de tribulación como los que todavía nos afligen.
Recuerdo el cabreo de las gentes de los pueblos cuando en 1974, Franco otra vez, se recuperó la costumbre anterior a 1940 de adelantar la hora en verano, de tal forma que la mitad del año vivimos dos horas en desacuerdo con el astro rey y el resto, una. De hecho, muchos agricultores todavía preguntan cuando alguien queda con ellos a las doce del mediodía, si será a las doce por el sol o por el reloj.


Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155 Fax admon. y publicidad: 923 258404
Aviso legal  |  Política de cookies