Una fórmula magistral

13.12.2016 | 04:45
Una fórmula magistral

El PP anda estos días buscando fórmulas para sacudirse sus complejos. Los nuevos tiempos impuestos por los partidos recién llegados obligan a abrir los partidos a la sociedad, hacerlos más participativos y transparentes, pero en realidad éstos, como las viejas formaciones, ni creen en las famosas primarias ni el tiempo les ha demostrado que sean la mejor de las fórmulas para democratizarlos.
Las primarias son un invento en el que no cree ni el apuntador. El PSOE dice con la boca chica que cuanto más participación mejor, pero la realidad es bien distinta.
En el PSOE se recuperaron las famosas primarias en 1997, un sistema que ya habían utilizado en la II República para dar voz y voto a la militancia, pero en realidad lo que de verdad les gustas es que se presente una sola persona y que sea elegida por aclamación.
La experiencia no ha sido muy edificante y en muchas ocasiones desconcertante para la dirección de Ferraz. Así ha ocurrido en los casos más sonados de primarias, el más notorio el que se zanjó en favor de Josep Borrell frente al entonces secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, en la competencia por encabezar la candidatura a los comicios generales. Finalmente, Borrell dimitió de ese cargo y Almunia se presentó a las elecciones del año 2000.
No hace falta recordar cómo han salido experimentos como el de Pedro Sánchez, que compitió con Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias. Obtuvo el refrendo mayoritario de la militancia y por eso apelaba tanto a ella cuando estaban a un paso de cortarle la cabeza. Él sabía que la manipulación de las vísceras hace estragos en las bases y por eso sermoneaba su ya archifamoso "no es no". Mientras funcionara el manido eslogan sanchista, Pedrito podía contar con el beneplácito de una militancia ajena a la descomposición socialista.
Las primarias están de moda, quedan bien políticamente, pero a la hora de la verdad no le gustan a nadie. Abrir la participación a militantes y simpatizantes, como ha hecho el PSOE desde que se fue Alfredo Pérez Rubalcaba, no ha supuesto ningún voto más. Más bien todo lo contrario. Le ha ocasionado un desgaste tremendo y ahora la gestora presidida por Javier Fernández se lo está repensando.
En el PSOE existen dos tipos de primarias. Por un lado, están las abiertas, que son las que se han utilizado para elegir al candidato a la Presidencia del Gobierno. Los que no pagan cuota ni tengan carné del partido pueden participar teóricamente previo pago de dos euros y firmar un compromiso en favor de los valores socialistas. La fórmula permite la injerencia de "reventadores" profesionales ajenos a la ideología del partido. Evitarlo es la pelea que tiene ahora la gestora, que se plantea cerrar la participación y dejarla solo y exclusivamente para militantes del partido.
A los nuevos partidos tampoco les gustan las primarias, aunque no hagan más que sacar pecho. Ni Pablo Iglesias quiere contrincante ni a Albert Rivera le gustaría disputarse el liderazgo del partido naranja con nadie. Todos sabemos cómo se han hecho las listas de las últimas elecciones generales. En las provincias donde el candidato no era del agrado del aparato, se "amañó" para que saliera el que contaba con los favores de la dirección.


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