Hoy y mañana

10.12.2016 | 04:45
Hoy y mañana

Pasó el día de€ y vemos que hay vida más allá de la Constitución. Los mismos que el martes no hablaban de otra cosa e insistían en la necesidad de reformarla de la primera palabra hasta la última como si la vida les fuese en ello, hoy sábado apenas se les oye. El calenturón se enfrió y frío seguirá hasta la siguiente ocasión, que será cuando sea, dentro de un mes o pasado mañana. Ahora están en otra cosa, en apurar el puente hasta el último segundo. Lo que venga después se irá viendo según llegue. Hasta entonces, a vivir y a dejar vivir que son dos días, hoy y mañana, porque el lunes, es de suponer, volverán de nuevo a la carga.
La Constitución, desde el momento en que todos la señalan, está sentenciada, con el riesgo además de que caiga en manos no de cirujanos sino de verdugos. Mientras la coyuntura política recomienda paciencia, prudencia, seriedad y amplio consenso (condiciones que asumen PP, PSOE y C´s), Podemos con su caterva y los independentistas con la suya proponen ponerse manos a la obra ya y acabar con la todavía vigente de una vez por todas. Para eso tardarían lo mismo que en dinamitar un edificio, el tiempo (ni un segundo más) en colocar las cargas explosivas, activarlas y hacerlas explotar desde dentro para que todo salte por los aires y no quede piedra sobre piedra. Es lo que llaman un derribo controlado, y Podemos se ofrece con mucho gusto a controlarlo para, en su lugar, levantar otra abierta de par en par a "las demandas de la mayoría social", es decir, a las suyas y a las de nadie más.
Se ha hablado hasta de referéndum. Finos andan quienes se acuerdan del pueblo soberano para consultarle sobre sus cosas y así encontrar una excusa en él y de paso echarle el muerto de las malas consecuencias, porque para referéndum estamos después de lo visto en Inglaterra y en Italia, dos ejemplos muy recientes para tenerse en cuenta a la hora de consultar a quien no sabe, y el pueblo, por muy soberano que sea, no sabe nada, sobre todo de aquello que no le informan. Es el caso británico del "brexit", que si se repitiera ahora el referéndum el resultado sería muy distinto al que fue. Muchos están descubriendo sobre la marcha de los acontecimiento lo que nadie les dijo que podría suceder y se lamentan (a buenas horas€) de haber votado ´sí´.
El caso italiano es diferente, aquí no hubo engaño sino un desafío sin venir a cuento de nada. A Renzi le salió mal y ya ha hecho las maletas.
El "brexit" fue un engaño descarado y soez en toda regla, tanto que quienes se prestaron a ello no tuvieron reparo en jactarse públicamente, pero después de que consiguieran llevarse el gato al agua, no antes. A uno de ellos, a Boris Johnson, exalcalde de Londres, individuo bocazas, embustero y de poco fiar, que en pago a los servicios prestados le han colocado como responsable nada menos que del Foreing Office, cargo equivalente al de ministro de Asuntos Exteriores, o sea jefe de la diplomacia de la Gran Bretaña, cuyo Gobierno preside Theresa May, una señora de rancísima solera, que no pega en estos tiempos ni con cola. El mismo día que se instaló en el número 10 de Dowing Street, hubo quienes aseguraron encontrarse ante una nueva Dama de Hierro. No sabían qué decían, porque Theresa May no le llega a Margaret Thatcher ni a la altura de las zapatillas. Que esperen unos cuantos meses más, vean y comparen. Al otro mentiroso, a Nigel Farage, el nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump (elegido personaje del año por la revista Time), lo quiere de embajador de su Graciosa Majestad en Washington, cerca de la Casa Blanca, por lo que queda claro una vez más que Dios los cría y ellos se juntan. Pero la nueva Dama de Hierro, que ha oído ya advertencias muy serias desde su círculo más cercano de asesores, no se atreverá a tanto. Con un botarate en la diplomacia tiene de sobra.

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