La riada

16.05.2016 | 04:45
La riada
La riada

Bajan las aguas del Tormes desde el alto Gredos, tempestuosas, crecidas, torrenciales. Llegan arriscadas desde Hoyos del Espino, donde el río nace junto al hermoso Parador Nacional de piedra y pizarra, el primero que se edificó en España 1929.
No da abasto el cauce para avenar tantas aguas y el Tormes desbordado, causa algunos estragos a su paso por Puente Congosto, embistiendo con fiereza los tajamares del hermoso puente medieval que da nombre al pueblo.
Bajan las aguas del Tormes revueltas, como las de la política, que pugnan por convencernos de las virtudes de cada proyecto electoral para alcanzar el poder, con una insoportable y mecánica cantinela al pregonar sus excelencias, que venimos escuchando desde hace muchos meses y nos tiene más que hartos: ahítos.
Aunque en estos últimos días ha habido algunos episodios nuevos de alianzas electorales entre "gente" que antes se tenía conocida tirria, y ante la remota, pero real posibilidad de que los asamblearios asalten los cielos del poder, según sus propias palabras, un notable grado de preocupación se ha apoderado de la sociedad establecida, que ve puesta en entredicho su situación por sus prédicas y programas, que a veces están fundamentados con cierto criterio y otras son sin más una gavilla de chorradas y ocurrencias de perturbados.
Bajan las aguas de la política tan revueltas y confusas como las del Tormes, que nos invita estos días a contemplar sus orillas desbordadas, anegados los islotes ribereños, bajo el Puente Romano, que se desbrozaron el año pasado de maleza y carrizos y se salpimentaron de semillas de pratenses para hacer de sus entorno un adecuado parque fluvial, y hoy inundadas, sometidas al desafuero del agua, apenas conservarán la huella de aquellos trabajos.
Bajan las aguas del Tormes crecidas y caudalosas, aunque reguladas por los desembalses preventivos del pantano de Santa Teresa, que evita con su racional reglaje, que la ciudad se someta a una devastación parecida a la que ocurrió cuando la famosa riada del día de San Policarpo, que por si no lo saben o no lo recuerdan, fue la madre de todas las riadas y tal vez estos días de incertidumbre electoral y lluvias torrenciales haya que volver a rememorarla, para certificar que nunca llovió tanto que no escampara, ni en lo meteorológico ni en lo político ni en lo social.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155 Fax admon. y publicidad: 923 258404
Aviso legal  |  Política de cookies