Volver a la Alimentaria

02.05.2016 | 04:45
Volver a la Alimentaria
Volver a la Alimentaria

Cruza uno el país desde nuestro lejano oeste para asistir una vez más, como desde hace cuarenta años a la famosa Feria Alimentaria de Barcelona y por fortuna en esta lluviosa primavera, están verdes y floridos incluso los tesos más ásperos de Los Monegros. Resulta conmovedor el deslumbrante espectáculo de cientos de miles de frutales en flor, en los valles aragoneses del Jalón y del Ebro.
Tan deslumbrante como la enorme Feria Alimentaria, ocupada por miles de stands donde se expone todo lo que se puede comer y beber en el mundo.
Desde lo más tradicional a lo más arriesgado, desde los alimentos más próximos y conocidos hasta las cocinas más remotas, este año con especial interés por los fogones del lejano oriente.
Lo que se exhibe en la Alimentaria anuncia como será nuestra comida en la próxima decada y ya anticipa que se impondrá, para el que pueda pagarla, la comida orgánica, las verduras de huerto doméstico y lo que se ha dado en llamar alimentos del kilómetro 0, productos de proximidad que reclaman su carácter ecológico y limpio.
Pero al lado de esta añoranza de la aldea, hay una comida ultra tecnológica futurista: llegan los snack variados y crujientes a base de chips de verdudas y frutas, las salsas liofilizadas, la bollería, la pastelería y toda clase de precocinados de alta calidad.
Hay una extraordinaria proliferación de nuevas especies píscicolas criadas en piscifactorías: corvinas, besugos, lenguados que invadirán las pescaderías a bajo precio.
En medio de este enorme ajetreo los del famoso Caldo Aneto, muestran ante miles de visitantes, su cocina en vivo elaborando diez clases de enormes paellas, con los fondos de sus caldos naturales. Para acompañarlas, por suerte para los bebedores, las mil bodegas de todas las D.O. ofrecen generosas catas de vino gratuitas.
Por último resaltar una buena noticia para nuestra provincia, gran productora de ganado vacuno, la carne roja está totalmente de moda, aunque desaconsejen su manduca los nutricionistas de los melindres.
Por suerte los puestos más visitados de la Feria han sido los que mostraban, colgadas en grandes vitrinas frigoríficas, enormes canales de vacas gallegas, de hasta 550 kg. y sus excelsos chuletones rojos, enormes, jugosos infiltrados de brillante grasa, tras reposar en bodegas climatizadas al menos 40 días. Chuletones que ahora por fín ya no se llaman de buey, porque no lo son, sino de vacuno mayor que se enseñaban allí enteros, con sus costillares al aire, reservados para los restaurantes más selectos.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155 Fax admon. y publicidad: 923 258404
Aviso legal  |  Política de cookies