Marzo de Pasión

29.02.2016 | 04:45
Marzo de Pasión
Marzo de Pasión

Tendríamos que estar en marzo pero la condición de bisiesto de este año nos regala este día de propina y frío, pero menos. Desde el cható se ven las sierras nevadas pero alrededor nada queda de la nevada del viernes y que ha venido abrir esperanzas en Béjar de cara a la campaña de Semana Santa. Solo falta que la nieve aguante allá arriba, en La Covatilla, motor económico bejarano. Lope de Vega en sus "Liras poéticas" escribió de las "Sierras de Béjar, frías" y dijo "no me mostréis las frentes/ con la nieve que el sol convierte en fuentes", y hoy los bejaranos reclaman que el sol no derrita esa nieve hasta después del Lunes de Pascua, con el Tálamo vencido. Estaríamos en ese marzo de Pasión si no fuese bisiesto este año, aunque ya se siente en el ambiente la Pasión y pronto comenzarán los besamanos y besapiés a las imágenes, los triduos, los pregones, los conciertos, las presentaciones de revistas, los Via Crucis? Para las procesiones ya habremos salido del bucle de la investidura en la que nos encontramos y estaremos en otro. Lola, vecina de cható, mujer liberal y divertida, me ha preguntado por el cómo lo veo y le he contestado que todo me huele a casa cerrada, que vivo en una especie de stand by, abducido por la frase de Rajoy de que lo urgente es esperar y esa afirmación de Urdangarín de que él se dedicaba a lo que se dedicaba. Apuesto porque habrá elecciones en junio, cuando esté preparando las maletas para mudarme al cható, cuyo entorno vive la esquizofrenia de un invierno entre primaveras. Están las plantas locas.
Desde La Cerrallana bejarana, uno de los mejores balcones de la Sierra de Béjar, la nieve está al alcance de la mano. Abajo, el Cuerpo de Hombre se prepara para el deshielo, los avisadores de la Semana Santa salen con forros polares bajo sus hábitos, los calderillos se piden ardiendo y Alejo Riñones, el alcalde, no sabe a cuál de todos los santos a los que se ha encomendado darle las gracias por las nieves caídas. Por supuesto, a la Virgen del Castañar, la primera. Luego, los demás. Ha vivido tan pendiente de la nieve que espero no haya olvidado el carácter cervantino de Béjar para este año de Cervantes. El escritor dedicó El Quijote al Duque de Béjar, Alonso de Zúñiga, mecenas de las letras o de "toda suerte de libros", según la dedicatoria. Lope y Góngora también le rindieron al Duque de Béjar sus plumas, como años más tarde Unamuno escribiría de Béjar y Candelario, cubierto este fin de semana de nieve, la misma que favorecía la cura del embutido cuando era una potencia chacinera, y que ahora propicia los excelentes embutidos y jamones de Ledrada o Guijuelo, por ejemplo. Esas nieves son una bendición para el turismo, la chacina o las fuentes, y hacen bueno el clásico de año de nieves año de bienes.

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