España, lo español y los españoles

31.10.2015 | 04:45
Juan Antonio García Iglesias
Juan Antonio García Iglesias

Hoy, víspera de Todos los Santos, hace 445 años que Santa Teresa llegó a Salamanca, instalándose en una casa que todavía se conserva, aunque en mucho mejor estado del que estaba cuando la Santa entró en ella. Lo cuenta así en su Libro de las fundaciones: Pues víspera de Todos los Santos, el año que queda dicho [1570], a mediodía, llegamos a la ciudad de Salamanca. Desde una posada procuré saber de un buen hombre de allí, a quien tenía encomendada me tuviese desembarazada la casa, llamado Niculás Gutiérrez, harto siervo de Dios... Pero resultó que la casa no estaba desembarazada de los estudiantes que la ocupaban y no lo estuvo hasta bien entrada la tarde, por lo que ya casi de noche entramos en ella.
Quedamos lo noche de Todos los Santos mi compañera y yo solas en aquella casa muy grande y desbaratada, vamos, una casa poco acogedora que la providencia les proporcionó por medio de aquel buen hombre, harto siervo de Dios, llamado Niculás Gutiérrez, a quien le deben todas las desdichas de aquella primera noche.
Desde entonces Salamanca ha cambiado, y si volviera hoy la Santa recordaría algunos rincones y poco o nada más. En cuanto a España... ¿la reconocería? En esencia poco ha cambiado y hoy es como lo ha sido siempre, por los españoles, que lo seguimos siendo a nuestra manera, peculiar y muy distinta a la manera en que los franceses son franceses, y los alemanes, los ingleses, los americanos son a su vez alemanes, ingleses, americanos... Hoy el español lo es y lo demuestra con más vehemencia que nunca. ¿Cómo? De muy distintas formas, una de ellas tratando hasta lo inconcebible de no serlo. Es el caso de la patulea catalana separatista, cuya condición que mejor los marca es la de ser españoles. Si no lo fuesen nada de lo que hacen tendría sentido. ¿Que no quieren serlo? Pues allá ellos con esa desgracia. Napoleón no quería ser bajito, lo llevaba muy mal, sin embargo lo fue todo en la vida menos esbelto y apuesto. Bette Davis no soportaba ser fea, le amargó el carácter sin que por eso alcanzara la belleza que le hubiese gustado tener y no tuvo, sin que ello fuese inconveniente para que fuera una actriz insuperable y tal vez por fea porque de haber tenido la belleza que le hubiese gustado tener habría tenido que competir con otras bellezas „y en su época hubo unas cuantas: Kim Novak, Ava Gardner, Grace Kelly, Silvana Mangano...„ con el riesgo de que alguna pudiera haberle aclipsado su carrera, sin embargo „por fea„ no tuvo rival. Ejemplos de personas relevantes en la vida que fueron muy a su pesar lo que no quisieron ser hay tantos que no se acaban, siendo algo intrínseco a la naturaleza humana.

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