Distracción permanente

29.10.2015 | 04:45
Juan Carlos García-Regalado
Juan Carlos García-Regalado

La desazón me invade: es el peaje que tengo que pagar por mi "normalidad", porque (aún) me funcione la cabeza, porque sepa discernir (aún) entre el bien y el mal, o porque el sentido común alumbre (aún) mi vida. Y la desazón, la angustia, el miedo, el enfado constante, la indignación, me invaden porque España da miedo; sus políticos, sus políticas, sus silencios, sus declaraciones, sus trabajadores, sus funcionarios, sus empresarios, sus acciones, sus omisiones, sus ocurrencias, dan miedo. Hacia dónde vas España sería la pregunta del millón. Sólo veo claro que no nos transformamos (se supone que a mejor) sino que nos destruimos: nadie querrá trabajar y sólo delincuentes y mediocres se apuntarán a dirigir el desastre, algo que por otra parte ya está pasando ante la indiferencia general. Sólo los nuevos mediocres (y más mediocridad, aunque no lo crean, es posible), cobijados en los partidos "emergentes", aspiran a coger la antorcha. "Por el cambio hacia nuestro bienestar" podría ser su lema.

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