El figurín socialista

26.10.2015 | 04:45
El figurín socialista
El figurín socialista

Cuanto más escucho a Pedro Sánchez más claro tengo que es un figurín de cartón piedra totalmente vacío de contenido. Cuando en julio de 2014 tomó las riendas del PSOE algunos albergaban la esperanza de que repitiera el mismo milagro que Zapatero de pasar de la nada a La Moncloa. Aunque llegara a presidir el Gobierno „algo que no se puede descartar a tenor de los pactos que vimos tras las municipales„ sería imposible que pudiera llevar con garantías el timón de este país.
Pedro Sánchez parte con una absoluta falta de experiencia en la gestión pública. Este capítulo podría no tener demasiada importancia si lo compensara con otras virtudes, pero no es así. Sus contantes cambios de criterio en asuntos fundamentales para el futuro de España lo delatan como un político mediocre y sin personalidad. No tiene ni la más remota idea de en qué consistirá la reforma constitucional que propone; habla de federalismo sin tener claro si será simétrico o asimétrico; desconoce por completo cómo sostendrá su política económica y así hasta una larga lista de dudas e interrogantes. Por momentos pienso que estará "tranquilo" ya que, como ocurrió con Zapatero en 2010, tendrá que plegarse a lo que le ordenen desde Bruselas y su programa de "Alicia en el país de las maravillas" se caerá como un castillo de naipes.
Estas dudas con respecto a cómo gobernará Pedro Sánchez se acrecientan teniendo en cuenta sus constantes contracciones. Habló de primarias abiertas en noviembre de 2014 como la militancia le había exigido y al final todo fue una pantomima para que él acabara siendo el candidato a la presidencia del Gobierno. Se sacó de la manga ocurrencias como los funerales de Estado para las víctimas de la violencia de género para luego tener que rectificar. Desconoce cuál es el papel que tienen que jugar las tropas españolas en los conflictos internacionales y, por si fuera poco, se inventa amigos imaginarios en sus mítines para hacer el más absoluto de los ridículos.
Pero una de las contradicciones más graves e intolerables en las que ha caído tiene que ver con los pactos electorales. Negó por activa y por pasiva que fuera a aliarse con Podemos y, después de las municipales y autonómicas, lo hizo en todos los lugares donde pudo. De esta manera ya sabemos que no dudará ni un minuto en entregarse a los brazos de Pablo Iglesias tras el 20D con tal de alcanzar un poder que lo convertiría en un personaje muy peligroso por su incapacidad. Eso en mi pueblo se llama mentir. Precisamente algo de lo que acusa con toda la razón del mundo a Mariano Rajoy.
Los líderes políticos limitados, e incluso mediocres, tienen una salida muy digna para intentar lograr el éxito: rodearse de los mejores. Pedro Sánchez no es capaz ni tan siquiera de eso. En lugar de formar un equipo solvente con gente que tenga experiencia en la gestión o profesionales destacados de diferentes ramas, ha rescatado a algunas figuras que deberían seguir en el olvido por el bien de los españoles. Jordi Sevilla, Rafael Bengoa y Miguel Sebastián, colaboradores de Zapatero en su operación de desmantelamiento de España, forman parte de la red de asesores de Sánchez para preparar su programa.

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