Alegría en la mansión de los Pujol

25.10.2015 | 04:45
Julián Ballestero
Julián Ballestero

Nos asomamos de nuevo a la lujosa mansión de los Pujol en la Cerdaña francesa. Dos mil metros cuadrados en la choza propiedad de Josep, el hijo predilecto y alumno destacado del ex presidente Jordi. Reina la alegría en la reunión del clan.
Habla el patriarca:
-Nens, ya os dije que la venganza se sirve en plato frío, y que sentados a la puerta de esta casa veríamos desfilar los cadáveres de quienes nos han traicionado. No ha habido que esperar mucho. Ya han comenzado a desfilar camino de la cárcel los tesoreros de Arturo Mas, mientras que los nuestros, los que yo nombré, siguen libres y alejados de cualquier tentación de cantar la traviata ante la policía.
- Pero, Jordi, se está destapando todo el chanchullo de la trama del 3% y eso no nos conviene a nosotros, que lo hemos capitaneado, ni al ´prucés´ separatista.
-Ay, mare de Déu, qué tontita eres, Marta, cariño. Estuve hablando con Arturo el miércoles, el mismo día que acudieron estos indeseables picoletos a las sedes de Convergencia. Veréis, vino a consultarme sobre cómo hacer para evitar que le salpique la mierda del 3%. Y le dije que se envolviera en la senyera, como hice yo cuando me trincaron en Banca Catalana y después con el cuento de la herencia y el fraude fiscal. Eso siempre funciona. Y me hizo caso, claro. Es un buen chaval este Mas. Con todo este escándalo, Arturo se pone a nuestra altura. El Mas y yo somos pan y tumaca, ¡como pan y tumaca!
-¿Y el prucés, papá? ¿Qué pasará con el prucés?
-Pues nada, mejor. Todo esto contribuye a la independencia. Mas tiene ahora más ganas que nunca de cortar con España, para que nuestros negocios y los suyos queden a salvo.
-Entonces, los jueces catalanes serán los encargados de absolvernos a todos, ¿No?
-Yo no me fiaría de los jueces, ni aunque sean de los nuestros. Siempre te puede salir un zumbao que aplique la ley y nos mande a la sombra. No podemos llegar ahí. Ya le he sugerido a Arturo que en cuanto declare la independencia, la primera medida ha de ser una Ley de Punto Final, una amnistía general en els Països Catalans. Y a vivir, que son dos días.

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