Elogio de La Malhablada

19.10.2015 | 04:45
Elogio de La Malhablada
Elogio de La Malhablada

Hace muchos muchos años...había en el pueblo de Ledesma, junto a su histórica y desdentada muralla, una añeja taberna popular regentada por una mujer de armas tomar, a la que sus vecinos dieron el mote de la Tía Cojones, al parecer por la frecuencia con la que echaba mano de los atributos masculinos, no tanto en el catre como en la conversación, que salpimentaba con frecuentes tacos, cuyo uso por entonces, se consideraba exclusivo de los hombres. De ahí el mote de la Tía Cojones.
Ahora en Salamanca desde hace un par de años hay otra malhablada. Aunque esta vez no se trata de una tabernera con boca de destral, sino de un espacio cultural y recreativo ubicado en un caserón de tres plantas en el corazón de la calle Meléndez.
La antigua calle Meléndez, que en los últimos treinta años ha cambiado por completo de aspecto aún conservando en lo fundamental sus casas decimonónicas que siempre ocuparon las modestas pensiones: Baez, Moro...donde vivían, de patrona, helados de frío, aquellos estudiantes de los años cincuenta.
La historia y la vida de los vecinos de la calle Meléndez: los Coca, Los Morujo, Los Estévez... darían para escribir largo y tendido, pero nuestro propósito hoy es bien hablarles de La Malhablada y sus muchos atractivos.
Es La Malhablada una insólita propuesta cultural que en las alcobas de su caserón de tres pisos, ofrece breves obras de teatro auspiciadas por la formula cabalística del 15/15/15. Quince minutos de espectáculo para quince espectadores con pases cada quince minutos. Una idea feliz deudora de los microteatros, que están de moda en los ambientes más jóvenes de Madrid.
En las diminutas salas de La Malhablada, los actores están tan cerca del público que casi hay contacto físico, se descubren sus rostros tal como son, se escuchan sus voces sin amplificar, se detectan sus perfumes y aromas corporales y los pases suceden tan breves, que si son de calidad como el que están haciendo Celia Sánchez y Elvira Rivas en su irónica parodia de una boda, se van en un suspiro. Merecerá la pena acudir a próximos espectáculos, donde pronto veremos a la magnífica actriz Carmen Castrillo mostrar su interpretación de la estremecedora Bernarda Alba lorquiana. Mientras tanto podemos contemplar las cúpulas de la ciudad desde su alegre terraza.
Es este de La Malhablada un proyecto independiente,abierto y polícromo, al margen de la consideración oficial de la cultura, que ha revitalizado felizmente la calle Meléndez, para que no se convierta, como ha ocurrido con su vecina La Rúa en un parque temático de chacinas y camisetas.

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