Día de la pataleta nacional

12.10.2015 | 04:45
Día de la pataleta nacional
Día de la pataleta nacional

Una de las razones por las que me gusta volar, además de que es una experiencia que asocio al periodo de vacaciones, es porque desde el aire y entre nube y nube se ven muy bien las montañas, los lagos, las ciudades y los mares, los campos de cultivo y las autovías con su doble calzada, pero no se ven las fronteras. No hay rastro de esas rayitas finas que se suelen pintar en los mapas. Con la altura suficiente, una casa española apenas se distingue de otra húngara. Hoy celebramos en España la Fiesta Nacional en un tiempo en que el concepto nacionalismo está siendo usado -uno más- como arma en el campo de batalla político. Es una época ésta en la que unos se han empeñado en trazar nuevas rayas en el mapa, separando pueblos y familias, y estableciendo que es preciso huir a toda costa de un supuesto nacionalismo español y que la mejor manera es levantar otro nacionalismo catalán. Otros ya lo pretendieron hace años dañando a varias generaciones con violencia, dolor y hasta odio. Estos llaman a la desobediencia, como unos niños malcriados que se rebelan contra la autoridad paterna negándose a cenar el pollo o aguantando la respiración para evidenciar su enfado y hacer sentirse culpable a mamá. Este, en suma, es el escenario en el que hoy celebramos la Fiesta Nacional, nuestro Día de la Hispanidad.
"Spain is different", está claro. Aquel slogan que el Ministerio de Información y Turismo popularizó a inicios de los años 60 nunca ha dejado de estar vigente, pero en este caso de puertas adentro. Serán los aires del Mediterráneo, el collage de culturas ancestrales que pasaron por la Península Ibérica, la maldita resaca de cuarenta años de dictadura o los efectos segundarios del aceite de oliva, no sé bien, pero arrastramos una evidente falta de conciencia nacional que llama la atención en comparación con países similares de nuestro entorno. Países estos, como Alemania o Italia, con una historia mucho más reciente, ya que su ensaladilla rusa de pequeños estados cuajó en uno solo tres siglos después que el nuestro. Pero pese a llevar esa ventaja, no hemos madurado nuestra identidad común por la razón que sea. Fue siempre este un eterno asunto de reflexión para nuestros intelectuales, con la Generación del 98 y Miguel de Unamuno como exponentes más destacados, y aún seguimos sin darle solución.
Este gen español de la discordia, que parece que se inhibe solo cuando la selección española de lo que sea gana un campeonato, se manifestará hoy también en la recepción del Palacio Real y el desfile de las Fuerzas Armadas. Tres presidentes autonómicos, los del País Vasco, Cataluña y Navarra, han anunciado su ausencia y darán plantón al Rey, queriendo marcarse un tanto ante aquellos de sus ciudadanos que reniegan del llamado "Estado Español" pretendiendo así una autoafirmación como Reino de Taifas. Qué poca altura de miras tiene quien hace ver a los suyos que "Madrid" solo encarna lo malo mientras que "lo de aquí" es lo bueno, sin comprender que lo que llamamos España es la suma de todos, con sus luces y sus sombras.

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