Entre lo malo y lo peor

07.10.2015 | 04:45
Juan Antonio García Iglesias
Juan Antonio García Iglesias

Las elecciones en Cataluña dejaron clara una cosa, y es que la mayoría de los catalanes no están por la independencia ni por nada que se le parezca, sin embargo todo indica que muchos no se han enterado o no han querido enterarse de este detalle porque siguen erre que erre por la independencia a toda costa. Además, como les dejan, pues adelante con los faroles. Esto hace que los resultados de las urnas, lejos de poner a cada cual en su sitio, se los hayan tomado por el pito de un sereno y anden por ahí como si nada hubiese pasado, porque lo pasado „después de la que han montado para tratar de salirse con las suyas„ no es lo que esperaban.
Hay que ser zoquetes para aventurarse a un plebiscito con la intención de arrasar y salir trasquilados de él, pero se habrán mirado después al espejo y se habrán visto tan guapos como antes, razón de más para convencerse a sí mismos de que nada ha cambiado y de que todo sigue como antes o mejor que antes.
Pues nada ha cambiado, ya lo verán, además, siempre habrá bobos de baba dispuestos a sacarles las castañas del fuego y concederles muy democráticamente lo que las urnas les negaron. Esto en Cataluña después del 27-S desde los madriles, donde dialogar es bajarse los pantalones de la forma más obscena e innecesaria al no haber ningún guión que lo exija. Hasta ahora así fue y todo indica que seguirá siendo. Algo ha dicho Rajoy que apunta por ahí, algo sobre meterle mano a la Constitución con la idea de abrirle hueco a una Cataluña distinta. También un satisfechísimo de sí mismo Pedro Sánchez, que sigue subido en el guindo del que no cae y en el que se siente muy cómodo y seguro.
Aparte de lo que digan unos y otros, lo que en adelante vaya pasando lo iremos viendo sobre la marcha caminito de Belén, o sea, del 20-D. Ese día comenzaremos nuestro próximo episodio en el que a poco que se monte podríamos superarnos a nosotros mismos, que sería algo así como pasar de lo malo a lo peor.
Pues este follón de cosas en el que no hay manera de aclararse intentamos dilucidar algo que nos diga algo, y no hay manera, con el temor de que tras las generales este follón vaya a más, temor fundado porque tenemos todas las bazas „entre ellas una casta política en la que abunda la mediocridad, que no entusiasma porque no convence, pese a que tiempo y oportunidades ha tenido para intentarlo al menos, pero nada, por tanto, casta de poco fiar„ para que eso pueda ocurrir.

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