Entre el temor y la esperanza

28.12.2014 | 04:45
Entre el temor y la esperanza
Entre el temor y la esperanza

Pese a ser el número de la ´niña bonita´, 2015 se acerca cargado de incertidumbre, teñido de temor y esperanza a partes iguales, como una caja llena de prometedores regalos y peligrosas bombas para el corazón de los españoles. Tras un 2014 de transición entre la crisis profunda y la recuperación en ciernes, el año que comienza a asomar en el horizonte tiene asegurado un puesto de honor en la historia. Para bien o para mal, el 15 marcará nuestras vidas.
Nada será igual en la política de este país dentro de doce meses. Con unas elecciones municipales y autonómicas en primavera y unas generales a final de año, el mapa de gobiernos y coaliciones se presenta más abierto que nunca en casi cuatro décadas de democracia. El Partido Popular dispone de pocos meses para recuperar el terreno perdido en las encuestas. Para ello debe convencer a los ciudadanos de que se ha tomado en serio la inaplazable tarea de regenerar la vida pública y al mismo tiempo ha de conseguir que los españoles comiencen a sentir el calor de la tibia recuperación de la economía, tan boyante en la evolución de las grandes magnitudes como débil en su influencia sobre los hogares y las pequeñas y medianas empresas. Nadie espera golpes de efecto ni virajes bruscos del timonel Rajoy, así que tendrán que ser los dirigentes y los cargos del partido quienes emprendan esa labor didáctica de incierto resultado.
Por el lado del PSOE, Pedro Sánchez continúa dando bandazos en su esfuerzo por forjar una nueva identidad que le aleje de los errores de Zapatero y Rubalcaba y que no le convierta en una mala imitación de su nuevo enemigo Podemos. Aunque tiene mucho que ganar y poco que perder en las urnas en todas las contiendas, corre el peligro de ser fagocitado por el populismo rampante si juega a populista y de acabar en la marginalidad si no encuentra la bandera de una alternativa al PP progresista pero fiable, que es justamente la contraria a la banalización del gesto y la ocurrencia en la que se ha especializado Sánchez.
En Castilla y León y en Salamanca el PP goza de un margen tan amplio para mantener la mayoría absoluta que sus dirigentes pueden caer en la tentación de la autocomplacencia. Muchos de ellos no han sabido leer el signo de los tiempos y no han olfateado el aire de la tormenta que se avecina.

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