Santos y presuntos inocentes

27.12.2014 | 04:45
Santos y presuntos inocentes
Santos y presuntos inocentes

España es un país muy singular en todo y los españoles „que somos los culpables de ello„ a tono siempre con esa singularidad, de ahí que vayamos dando la nota cuando no el cante allá por donde vamos. España es el país donde nunca pasa nada y si por alguna casualidad de la vida pasa algo, nadie es culpable, quien puede le echa el muerto a otro, se quita del medio y si te ví no me acuerdo.
El "a mí que me registren" es una expresión que recoge el sentir carpetovetónico de quienes no quieren saber nada de lo que pasa, es la presunción de inocencia que asiste a todos menos a esos para los que no hay presunción que valga, a quienes, por no tener, ni sitio se les asigna al no contemplarse la gracia de la ubicación entre las opciones posibles.
Aquí, inocentes o presuntos son todos salvo aquellos que no son ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario, es decir, algo así como culpables, pero no por sentencia judicial sino por decreto ley. Hasta el convicto, confeso o ambas cosas a la vez tiene derecho a ampararse en la presunción que lo considere inocente de las fechorías que se sabe ha cometido.
El panorama nacional está trufado de casos que claman al cielo, casos de presuntos inocentes, por ello, de inocentes con todas las de la ley, que por justa sentencia deberían estar pudriéndose en la cárcel y, sin embargo, andan a su aire dando por ahí ejemplo de honradez y lecciones de ética. ¿Nombres? Sí, y apellidos también que a todos nos suenan sin necesidad de que nadie los pronuncie, por lo que no hace falta decirlos para saber de quienes se trata, porque son el cuento cotidiano de una actualidad que apenas habla de otra cosa ya que para poco más da de sí nuestro día a día, que produce mucho ruido y da a cambio muy pocas nueces. O sea, mucho bla, bla, bla... y a la hora de la verdad solo hay presuntos inocentes por todas partes. Culpables, los justos, no interesan, apenas se les da protagonismo y se notan poco. Mejor así, E inocentes, los necesarios para convertirlos en los paganos de las consecuencias de unas circunstancias poco favorables al reparto equitativo, por lo que se acaba dando a cada cual lo suyo, pero siguiendo no tanto la llamada de la justicia como la de la sentencia popular de "quien la hace la paga", dicho de libre interpretación porque no todos aquellos que la hacen la pagan y no todos los que la pagan es porque la han hecho, pagando justos por pecadores, lo que ocurre con frecuencia a poco que uno eche cuentas, calcule y vea el percal, ese en el que o se es presunto o no se es nada, siendo esto lo mejor que se puede ser. O sea, nada.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155
Aviso legal  |  Política de cookies