La zambomba navideña

21.12.2014 | 04:45
La zambomba navideña
La zambomba navideña

Ya está entre nosotros la entrañable Navidad, con sus luces multicolores en las calles y sus musiquillas ratoneras. Las lucecitas han cambiado en los últimos años. Ahora, unas recuerdan el libro de instrucciones de un congelador mientras que otras valdrían tanto para las ferias de septiembre como para la fiesta del cordero en Emiratos. Los villancicos prácticamente han desaparecido por políticamente incorrectos. No conviene herir susceptibilidades cuando en Belén, como siempre, andan a la greña judíos y palestinos. Tampoco se lleva decorar los voladizos con gordezuelos angelotes alados por el aquél de la pluma asexuada. Mejor el Papá Noel, voyeur de intimidades ajenas, retrepándose por las balconadas.
Empalagosos mensajes de amor y consumismo. Ofertas con estrella en los grandes almacenes. No faltan las tiendas de toda la vida (en trance de extinción) y los puestos callejeros de temporada –compra, paisa, compra, mucho barato, que si tú gustar yo arreglar buen precio--. Menudean las cenas de empresa con colegas y amigos, gracias a las cuales los restaurantes hacen caja tras un año de "túper" y fiambreras. Y cómo no, las reuniones familiares rebosantes de sonrisas, amabilidades y emotivos detalles de afecto entre suegros, yernos, cuñados, primos y demás miembros participantes en el ágape de Nochebuena. Todos contentos, menos el pobre pavo, el humilde cordero, el castizo besugo o la astronómico marisco. Felices momentos de calor de hogar sólo interrumpidos por el discurso del nuevo rey que, por vez primera, irrumpirá en la apacibilidad de nuestros hogares para decirnos que seamos buenos, que haya paz, trabajo y justicia para todo el mundo (incluido su cuñado); que, como decía Shakespeare, donde roben los jueces no se sientan tentados a robar los ladrones (con permiso del de la coleta y su cuchipandi de la Complu); que baje el elevado listón de las corruptelas; que no se separen los catalanes, para que sigan plantando los caganets en sus identitarios belenes. Tierno, realmente tierno, aunque en el fondo sabemos que casi todo lo navideño es pura convención. Excepto la nochevieja universitaria, de cuyo arraigo, como se ha podido ver, nadie duda. Capta más estudiantes que todas las campañas de promoción en ferias educativas.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155
Aviso legal  |  Política de cookies