La Salamanca real y la oficial

17.12.2014 | 04:45
La Salamanca real y la oficial
La Salamanca real y la oficial

Si ha existido alguna ocasión en que se vea escenificada la diferencia entre la Salamanca oficial y la real, fue ayer. Veamos la oficial: entronización del retrato del Rey en el salón del Ayuntamiento. Cargos civiles y militares, parlamentarios –salvo Caldera y Lanzarote-, personajillos y personalidades. Entre aquella masa semicircular en torno al atril, cuatro abuelos, supervivientes de la santa Transición (santa ayer, puta trasantier). Cámaras, micrófonos, glamour, saludos, cordialidad. ¿Y de concordia que? Bueno, pues a esa virgen con tantos devotos, pero tan esquiva, no la palpamos. La vimos más tarde, glacial, sobre el acero cortén del Monumento a Adolfo Suárez. No podía ponerse otra leyenda que la misma del Víctor universitario y su tumba: "La concordia fue posible". Fue posible antaño, cuando los cuatro constituyentes de la foto, residuos sólidos de aquel tiempo, teníamos, ay, 37 años menos.
La Salamanca real –si la noticia se confirma-, la había mostrado horas antes El País, que levantó metafóricamente la mullida alfombra del Real Patrimonio sobre la que pisábamos los invitados, y señalaba presunta basura escondida desde tiempos del alcalde Lanzarote. Inevitablemente estuvo en los susurros boca-oreja y en algunos corrillos, entre la incredulidad y el escándalo. ¿Por qué ahora?: elecciones en mayo. ¿Quién ha filtrado esas barreduras? Dos posibilidades: los adversarios, o sea el PSOE; o los enemigos, es decir, del propio PP ("Al suelo que vienen los nuestros"). Las redes sociales y los comentarios anónimos de los digitales echaban lumbre.

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