Cenas de Navidad

16.12.2014 | 04:45
Cenas de Navidad
Cenas de Navidad

Estamos en crisis, sí, pero las cenas de Navidad no las perdona nadie. Algunas son de empresa, otras de compañeros, y las restantes de amigos, que las de familia se circunscriben a los días señalados?,pero nadie puede pasar sin ellas –incluidos los miembros del Gobierno que, acompañados de sus cónyuges, celebran en el Palacio de la Moncloa con el presidente.
Hay quien opina que deberíamos borrarlas del mapa, pero yo creo que, tal y como va el mundo, nada como aprovechar cualquier ocasión que nos ofrezca para celebrar, por traída de los pelos que esté. Es cierto que en las cenas de empresa –que para unos son un engorro y para otros la ocasión más especial de su año- suceden cosas inesperadas. Por eso es preciso ir con la conciencia de que es un momento para compartir con los colegas y para conocerse un poco más, pero tampoco una familiar donde lo que suceda ese día se olvidará al siguiente y, si no, al menos se perdonará. Las cenas de familia solo obligan al cariño y las de amigos exigen poco protocolo, más allá de que las borracheras no tienen porque ser el objetivo prioritario; pero a las de empresa y compañeros es preciso colocarlas en su lugar. Y ese es el de un espacio agradable, en el que charlar e intercambiar, pero sin excederse en las confianzas y menos aún en las confidencias.
El peor enemigo de esas noches es el alcohol que desinhibe sí, pero a veces en exceso y saca de nosotros mismos nuestro yo más oculto, ese que es capaz de subirse a bailar encima de las mesas, de arrancarle la corbata a un compañero, de robarle un beso a nuestra secretaria o de cantarles las cuarenta al jefe.

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