De lo humano y lo divino

06.12.2014 | 04:45
Juan Antonio García Iglesias
Juan Antonio García Iglesias

El pasado martes no asistí a un concierto muy especial que tuvo lugar en la capilla del Colegio Mayor "Arzobispo Fonseca", lugar bellísimo, un concierto de despedida, el primero de su gira final que acabará el 20 de diciembre en el Wigmore Hall de Londres, del grupo vocal británico The Hilliard Ensemble, que después de cuarenta años pisando tablas por todo el mundo ha decidido jubilarse.
Conseguir traer este concierto, enmarcado dentro del ciclo "Salamanca Barroca" y organizado por la Universidad en colaboración con el Centro Nacional de Difusión Musical, fue todo un lujo y un acierto, por eso el interés mío, y no solo mío, en asistir a un evento irrepetible, a un encuentro inolvidable, interés que quedó solo en el intento. No me movía tanto el repertorio como la circunstancia de la despedida de un grupo que durante décadas ocupó por méritos indiscutibles un lugar destacado en los más prestigiosos espacios musicales de Occidente, y el primero de entre esos espacios que eligió para decir adiós a su impecable carrera fue Salamanca.
Este concierto se presentó en Madrid, también en Salamanca, y desde entonces nada más se supo de él. Ni se anunció ni se promocionó ni nada de nada, hasta el mismo día de su celebración, y eso porque adelantó la noticia de ello la prensa local, ya que ni un solo cartel se ha visto por ninguna parte anunciándolo con antelación, sin embargo la víspera todo estaba vendido. Por ahí, un éxito rotundo de convocatoria, suficiente para colgar el cartel de no hay entradas. Pues ni eso colgaron. Daba la impresión de que se hizo todo de manera críptica como si se tratara de un acto fantasma, contrario a todo, de tal forma que nadie se enterara. De hecho nadie se enteró, sólo los de siempre, táctica pensada con mentalidad de club privado: solo para socios. Pero la Universidad no es un club privado, aunque algunos desde dentro así lo crean, y bien caro que nos cuesta a todos su funcionamiento.
Dejar pasar una ocasión como esta, no dando „pese a su importancia„ publicidad para que llegara a los muchos amantes de esta música concreta, sin duda muchísimos más de los que llenaron el martes la capilla de los Nobles Irlandeses, no se entiende.

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