Del Olmo se cabrea

30.03.2014 | 05:00
Julián Ballestero
Julián Ballestero

Ya tenemos a la consejera de Hacienda cabreada, como todos sus colegas, esa tropa de hambrientos de más madera presupuestaria que Montoro reparte con generosidad, pero no suficiente como calmar sus siempre desmedidas ansias de gasto. Cada uno de los gestores de las arcas autonómicas patalea a su ritmo. Unos, los catalanes y los madrileños, pretenden demostrar que aportan más que reciben elaborando sus propias balanzas fiscales, ´falanzas´ fiscales más bien, porque son falsas de toda falsedad, desde el momento en que los impuestos no los pagan los territorios, sino los ciudadanos y las empresas. Otros, como los extremeños, encargan contrabalanzas fiscales, igualmente amañadas, pero con perspectiva histórica, en las que demuestran negro sobre blanco que desde la Guerra Civil para acá han sido Cataluña, el País Vasco y Madrid los grandes receptores de la inversión y el ahorro del resto de España.
La Hacienda de Castilla y León está con Monago, el presidente extremeño, pero aquí la imaginación no les llega para inventar balanzas ni romanas, y la consejera prefiere acogerse a un cálculo más sencillo: ¿cuánto dinero del Estado habría recibido la Comunidad con el sistema de financiación de Aznar y cuánto ha recibido con el de Zapatero? Pues a Pilar del Olmo las cuentas le salen con pérdidas: con ZP, 650 millones menos. Que es un dineral suficiente como para pagar los gastos de laboratorio que la Consejería de Educación le niega a la Universidad, para rematar las obras del Hospital Clínico atoradas desde hace tres años y para construir la autovía hasta Alba de Tormes. Y aún sobraría para salvar las becas reducidas al mínimo en estos años.
Del Olmo se ha cabreado porque en el horizonte cercano (en el debate de la ilegal consulta catalana del 8 de abril en el Congreso) se atisba una nueva bajada de pantalones del Gobierno central. Se ha corrido la voz de que Mariano Rajoy va a regalar un caramelo a los separatistas de Mas en forma de mejora en el sistema de financiación de Cataluña, pensando que el órdago del referéndum no es más que otro intento de chantaje al Estado, como tantos que han sido aceptados desde los tiempos de Aznar, pasando por Felipe González y siguiendo con Zapatero.

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