Cuento de Navidad

19.12.2013 | 04:45
Cuento de Navidad
Cuento de Navidad

Juan es un niño. Y como es un niño, él no lo sabe: le han robado la Navidad. La Navidad no existe. Peor aún: la Navidad es una gilipollez, un recuerdo de los mayores (siempre los mayores y sus nostalgias); la Navidad es el eco lejano de un villancico, el reflejo de las luces de colores sobre el adoquín mojado. El reflejo que él, Juan, nunca conocerá. Peor aún: el reflejo que él, Juan, nunca sentirá.
Juan es una víctima sin Navidad, sin ONG que le proteja de quienes le han robado la Navidad, sus brillos y sus mazapanes selectos (¡¡al menos le quedan a Juan los escaparates de Mantequerías Paco!!... Y le queda, aún, la palabra "mantequería"€). Juan ya apenas vive la Navidad porque la Navidad ha sido borrada de su mapa sensorial. Cada año, menos luces de colores; cada año menos "ooohhhh" y menos "aaahhhh", menos Navidad, como si noviembre enlazara con febrero. Aún peor: es como si la Navidad estuviese mal vista, como si nos avergonzara. ¡Cómo han cambiado las cosas! La pregunta de siempre, la pregunta que le dejo en herencia a Juan: ¿dónde nos hemos equivocado? Juan no contesta porque no puede, ocupado como está en pedir tantos regalos, a Papa Noël, a los Reyes, a la diosa Nintendo€ La ilusión es un barullo y la opulencia una cruz. Y la calle, un aburrimiento, sin luces, sin sonidos€ ¡¡Sin tiendas ya!!... Sin reflejos. Juan no entiende que es un reflejo y mucho menos que un reflejo sirva para alimentar sentimientos. ¿Sentimientos? Un niño deambula asustado: alguien le ha hablado de los sentimientos€

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA

La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155
Aviso legal  |  Política de cookies