El chiringuito nacional

30.07.2013 | 04:45
JUAN ANTONIO GARCÍA IGLESIAS
JUAN ANTONIO GARCÍA IGLESIAS

Tener un chiringuito hace tiempo que dejó de ser un negocio de feria y arrabal, de escasa proyección y pocas ambiciones cobijado bajo un tenderete de cuatro palos y un sombrajo que daba para vivir a la intemperie y en precario mientras el tiempo acompañara. Tener un chiringuito no era garantía de nada por lo que valiera la pena el más mínimo esfuerzo y quien tenía uno es porque sus posibilidades no le daban para más.
Hoy, los chiringuitos no se tienen, se montan, y cuanto más a lo grande mejor. Son un lujo que dan para mucho, incluso para tanto que uno puede tranquilamente olvidarse de todo lo demás. Para estos su chiringuito lo es todo en la vida y se entregan a él en cuerpo y alma. Mantenerlo es su única razón de existir y en eso vierten todo su empeño, porque la vida les va en el chiringuito. Si por lo que fuese algún día se vieran obligados a cerrarlo, el mundo se les caería encima al sentirse de golpe y porrazo sin sitio, no digo donde buscar refugio y encontrar amparo, sino donde caerse muertos.
Que en estos tiempos de oportunidades de oro y oportunistas de raza que trepan hasta donde haga falta y no se cortan un pelo por tomar y no soltar cuanto se le pone a mano, un chiringuito es un negocio redondo, no hay más que ver lo que hay y como les va a quienes a estas cosas se dedican. Mucha gente, no poca sin oficio ni beneficio, ha logrado meter las narices y hacerse hueco, se lo ha montado a su medida y no necesita más para ir por la vida como si el mundo fuera suyo y de nadie más, haciendo lo que le da la gana sin dar explicaciones ni rendir cuentas a nadie, solo al juez si lo pillan en alguna debilidad.
Esta gente vio y descubrió que todo el monte era orégano, se armó de entusiasmo y valor, se echó a él, o sea, al monte, y allí montó su chiringuito. Cada cual el suyo particular y entre todos el nacional, que no vean ustedes lo bien que les va. Da para todos... y sobra. Sólo hay que cuidarlo, defenderlo a capa y espada y no dejar que le arrebaten ni una pizca de terreno conquistado, menos aún a costa de lo que sea.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA

La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155 Fax admon. y publicidad: 923 258404
Aviso legal  |  Política de cookies