Noches de blues

12.07.2013 | 04:45
Noches de blues
Noches de blues

La celebración en Ciudad Rodrigo desde hoy al domingo de un espectáculo de justas medievales con caballeros enfundados en armaduras y armados de espada y lanza, como nuestro jinete de Vialia, resulta de lo más sugerente en esta fecha en la que se celebra el Día de la Justicia Gratuita. Abogados, procuradores, jueces, fiscales, secretarios, oficiales€ apoyan la causa, salvo el ministro del ramo, que para según qué cosas no se anda por las ramas. Hace un tiempo fue Arapiles, el que acogió una recreación de la famosa batalla con escuadrones vestidos al modo de la época bajo un sofocante calor, como el de estas fechas, y ahora es la amurallada Ciudad Rodrigo la que convoca en su foso esta cita que supone un viaje en el tiempo, en un caso para encontrarnos a niños con espadas de madera y escudos de cartón haciendo de la calle un campo de batalla, y en otro con aquellos juicios divinos sobre el fuego, ahora que circula hasta el hastío el "¿Pondría usted la mano en el fuego por tal?" Y hay quien la pondría, convencido de que no se quemaría. Pero todos sabemos que el que juega con fuego se quema, y que eso se pregunta y se contesta en plan "virtual". Pero entonces, ay, el ejercicio de sinceridad se medía poniendo la mano en el fuego de verdad o tomando el hierro candente, y no virtualmente, juicio de Dios, le llamaban algunos, que retorna hasta nosotros con esta fiesta medieval en Miróbriga, en la que no sabemos si su promotor, Pedro Preciado habrá establecido un área para este tipo de juicios por si alguien quiere probar. Claro que siempre quedará el duelo mondo y lirondo.
El fuego, como modo de justicia, como elemento probatorio. Es justo reconocer que resulta económico: no requiere de papeles, ni demasiados trámites burocráticos, no precisa de convocar más que a las partes y sobran jurados, abogados y fiscales. Venga, ponga la mano en el fuego, hombre, y a ver qué pasa. Es fácil suponer que las tasas no deberían ser elevadas y las sentencias no se demorarían años, sino que serían instantáneas, y con escasa probabilidad de triunfo en caso de recurso: el fuego es el fuego, aquí, en Burgos o Madrid. No quisiera dar una pista al ministro en estos tiempos de recortes, pero la realidad es la que es, se ponga Fernando Dávila, decano del Colegio de Abogados, como se ponga. Si no gratuita, sí resulta muy apañadita de precio una justicia a golpe de fuego. Quizá en la carrera popular de este domingo por la Justicia gratuita alguien la reivindique. Y de ahí a aquella hoguera de nuestra Inquisición€


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