Empecinados en el error

04.07.2013 | 04:45
Empecinados en el error
Empecinados en el error

Solo hay una cosa peor que el craso error, y es el empecinamiento. Subir el impuesto de hidrocarburos en su parte autonómica con la excusa del centimazo sanitario, constituyó en su día un error de bulto. Mantenerlo pese al calvario de consecuencias negativas que ha acarreado su imposición, supone un caso patológico de empecinamiento.
Para empezar, nadie con dos dedos de frente se tragó en su día el eufemismo del apellido ´sanitario´ con el que la Administración regional intentó disfrazar el impuestazo. La crisis nos ha espabilados a todos y tales argucias ya no cuelan. Si la Junta sube los impuestos para recaudar más, estrujando hasta el límite el bolsillo de los ciudadanos, todos sabemos a dónde va el dinero: al mismo cajón que el resto de los IRPFs y demás gravámenes fiscales: a las arcas del Gobierno regional. Que luego digan en la Consejería de Hacienda que lo dedican a sanidad, a forraje o a dietas, es cosa de la administración y punto. Nos da igual.
Lo mismo que cuando el PP pactó con el PSOE dedicar a combatir el paro los 40 millones de euros procedentes de la reciente amnistía/regularización fiscal: todos supimos que les iban a perdonar unos cientos de millones a algunos de los castellanos y leoneses más ricos y que de alguna forma había que vestir la mona. En este caso, con la tapadera del empleo. Luego han aprobado unos fondos (inútiles, a la vista de los resultados) para formar a desempleados, fondos que salen de los 9.500 millones de euros del presupuesto de este año, como todo lo que promueve la Junta.
Para continuar, el ´centimazo´ ha conseguido perjudicar de forma clara, directa y dolorosa a todos los afectados en el entorno del impuesto: los gasolineros de la Comunidad han vendido entre un 21% y un 33% menos, mientras las estaciones de servicio de las regiones vecinas hacían el agosto; los camioneros han sufrido un apretón en sus economías al tener que adelantar cantidades importantes sin los prometidos avales y para algunos ha supuesto la puntilla a un negocio en situación límite; los conductores en general han pagado más cada vez que llenaban el depósito sin tener por qué; y la consejería de Hacienda ha dejado de recaudar ´céntimos´ en lugar de engordar sus arcas, por la menor venta de carburantes y por la futura devolución al Estado de parte del impuesto.

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