VOTE ESTA NOTICIA

26 de abril

14.04.2013 | 04:45
SANTIAGO JUANES
SANTIAGO JUANES

El último Café Teatro de La Vega tuvo lugar en el CAEM y aún gobernaban Zapatero y Lanzarote. ¿Cuánto tiempo puede hacer pasado desde entonces? ¿Un siglo, quizás. Dos? Sobre las cenizas de aquello González Quesada y Nacho Casal intentan reconstruirlo en un local de comedias del Camino de las Aguas, con los comentarios saludablemente ácidos del primero y la magia del segundo, cada vez más admirable y sorprendente. Puede que lo que necesitemos ahora sean magos más que políticos. Junto a Nacho y Ángel una voz entre luces rojas nos cantó el Bésame mucho como un homenaje a la Sara Montiel que se nos fue, sobre el piano de Anabel Martín, y a la vez un avance de esa vuelta a los orígenes boleristas de los Quijano. Silvia Suad hipnotizó con abanicos al patio de butacas tanto como Sara Luengo en su particular y erótico tributo al cabaret, soltando lencería por el escenario al ritmo del Voulez-vous coucher avez moi, ce soir, aún calientes las palabras del presentador animando a amarnos más, como nuestra Montiel. Salimos fascinados también por el jazz de los Black Quartet y su batería, José Campuzano, un espectáculo en sí mismo. Quedan muchos fines de semana por delante para apoyar la causa y con ello reconstruir una iniciativa que además de entretener nos descubrió artistas locales y nos hizo pensar; y cuando la crisis comenzaba a modernos las canillas, nos alivió, como lo hace hoy durante dos horas. Es inútil volver a reclamar que el "Seguro" pague la entrada en forma de receta en estos tiempos de copago, pero por pedir que no quede, y menos cuando avanzamos hacia el 26 de abril, con un consejo de ministros del que todo el mundo habla, que nos regresa a aquellos otros consejos de los viernes que aguardábamos con pavor „este viernes, recortes, se decía„ el mismo pavor que produjo el colofón de la conferencia de Eliseo Carrascal sobre vampiros en el Colegio de Médicos, que pudo provocar algún infarto: menos mal que estábamos entre médicos. Carrascal esbozó la teoría de que nuestro Juan Tenorio era en realidad un vampiro pues lo suyo era conquistar los corazones, y todos sabemos que el corazón es el recipiente de la sangre. La teoría nos dejó helados.
Helaba la sangre escuchar el relato de los solidarios que este diario reunió ese jueves en el Casino, y que en algún momento nos pareció un escrache de baja intensidad hacia los políticos presentes, a cuenta de los recortes, y hacia los mortales que estábamos en el resto de localidades, por nuestra frialdad general hacia esta causa por alguna razón que convendría que nos vieran los especialistas del corazón.

Lea el artículo completo en la edición impresa de LA GACETA

La Gaceta de Salamanca On-line Modif.
© Grupo Promotor Salmantino, S.A.
Avenida de los Cipreses, 81. 37004 Salamanca (SALAMANCA).
Tlf: 923 125252 Fax redacción: 923 256155 Fax admon. y publicidad: 923 258404
Aviso legal  |  Política de cookies