TEL
Ascensión Muñoz de la Peña, a la que todos llaman Isi, porque su segundo nombre es Isidora, cumplió 103 años rodeada de sus familiares y del afecto de las trabajadoras y de la junta directiva del Buen Pastor, el geriátrico donde reside desde hace 14 años.
La centenaria recibió un cálido homenaje en el que no faltaron los regalos y un ramo de flores para conmemorar este nuevo año de vida. Quienes la conocen y tratan con ella, atribuyen el secreto de su longevidad a su buen carácter, a su sencillez y a su educación, que demostró una vez más durante la celebración de su onomástica, cuando dio las gracias a quienes la felicitaron.
La anciana padece una sordera, que le ha frenado el habla, pero aún puede caminar y come sola. Nunca le gustaron las verduras, pero siempres ha sido aficionada al café con pan frito, un manjar que no perdonaba por las tardes, durante el descanso del trabajo. Isi pertenece a una estirpe de casi centenarios. Su hermana murió con 99 años, y su madre, un mes antes de cumplir los 100. Nunca se casó y apenas salió de casa, pero ha conocido el mundo a través de los libros, una de sus grandes aficiones.
La centenaria ejerció la profesión de modista junto a su hermana Nicasia. Tenían un taller en la calle Mayor de Béjar con fama de elegancia. Ha cursado estudios en la escuela local de arte, y siempre se ocupó del diseño de las prendas que cosían.