La extenista Arantxa Sánchez Vicario ha estado mucho tiempo callada, pero parece que ha llegado el momento de contar su historia y plasmarla en unas memorias. En sus palabras deja constancia de que el tenis ha sido su vida, pero también que la relación con su familia está rota y todo por problemas económicos. Tras 17 años en las pistas, con raqueta en mano y alejada de toda la vida social, Arantxa Sánchez Vicario se retiró "para conquistar su libertad".
Según ha resumido 'La Otra Crónica' de 'El Mundo', la protagonista cuenta en 'Arantxa ¡Vamos! Memorias de una lucha, una vida y una mujer', sus padres tuvieron potestad en ella durante toda su carrera.
"Mi madre decidía sobre mi pelo, mi ropa... Cuando me compraba algo por mi cuenta, rara vez le gustaba", señala la extenista acerca de Maria Vicario. De su padre, Emilio Sánchez, señala que este se encargo de administrar y gestionar sus intereses. "Mensualmente me otorgaba una cantidad de la que yo le daba cuenta puntual", añade.
En la actualidad, la protagonista no tiene ningún tipo de relación con ningún miembro de su familia.