N.L.
Abrazos antes y después de la eucaristía, sonrisas, ganas de compartir experiencias y mucha ilusión de ver a amigos que hacía tiempo que no veían. Con todos estos sentimientos como hilo conductor, casi un centenar de personas pertenecientes a la Asociación Fe y Luz celebraron este domingo en la iglesia de La Purísima el 40º aniversario de este grupo creado a nivel internacional.
Con una misa participa en la que no sólo se leyó el evangelio, sino que fue representado, familias, personas con alguna discapacidad y amigos de este grupo no pararon de cantar, poner sentimientos en común y transmitir las enseñanzas de Jesucristo en una eucaristía poco usual llena de interacción entre los presentes y el párroco del templo, Fructuoso Mangas.
En la celebración realizaron peticiones a Dios porque cada vez hay más personas que reconocen a la gente con discapacidad como un tesoro, por los amigos verdaderos que no valoran los fallos ni los defectos en los demás y por el grupo Fe y Luz y su capacidad de ser mensajero de alegría para los demás gracias al Señor.
Y es que, según explicó a este periódico Álvaro Gómez, coordinador de la asociación, "Fe y Luz pretende hacer un hueco que les corresponde a los discapacitados dentro de la Iglesia y compartir experiencias". Tras la eucaristía, todos juntos compartieron una merienda en una de las salas de La Purísima. Este tipo de actividades como ir al cine o a pasear, también las hacen juntos. "Somos una gran familia. Lo único que nos quedaría sería convivir juntos", comentó Gómez.